Sophia Kuby, durante su intervención
27º Congreso Católicos y Vida Pública
Sophia Kuby: «Cristo no murió por un evangelio o una Iglesia sin fuerzas»
La filósofa alemana invita a «no huir de los debates que exigen confrontación, aunque no sean cómodos»: «En estos tiempos no basta con dar una palmada y decir 'todo irá bien'»
El 27º Congreso Católicos y Vida Pública empezó fuerte en la mañana de este sábado con la conferencia de Sophia Kuby, Directora de Relaciones Estratégicas y Capacitación de ADF Internacional. Se trata de una asociación que vela por los derechos de los creyentes en todo el planeta y que ha cosechado numerosos éxitos en los tribunales.
«No podemos huir de los debates que exigen confrontación, aunque no sean cómodos», señaló la filósofa durante su conferencia titulada Esperanza activa: transformar la vida pública. «En estos tiempos –prosiguió– no basta con dar una palmada y decir: todo irá bien», retratando un «cristianismo limitado» que se ve con frecuencia en la Iglesia. «Cuanto más miremos para otro lado, más se extiende el miedo», ha observado, y ha aseverado que «la neutralidad no existe, tenemos que acabar con este mito», en una época «agitada y que nos desestabiliza», de cambio cultural profundo.
«Nos repiten como un mantra: No nos impongas tu moral. La mayoría de los cristianos se disculpan y prometen no volver a pecar contra la neutralidad», lamenta. «El optimismo es simplemente creer que las cosas no irán tan mal y que mejorarán por sí mismas. La esperanza cristiana es la certeza de que Dios conoce el mundo, este tiempo y estas circunstancias; independientemente de dónde esté, de cómo me sienta o de mi situación», ha explicado.
La filósofa alemana explicó que «transformar la sociedad con la evangelización es moldear el mundo un poco más de acuerdo al plan de Dios». «¿Significa eso enfrentarse a conflictos? Sí», insistió Kuby. «Cristo no murió por un evangelio sin fuerzas y una iglesia sin fuerzas, sino por uno que transforma el mundo. Eso es la misericordia de Dios con el mundo», subrayó.
Detenida porque «quizás» rezaba
Sophia Kuby propuso algunos ejemplos de personas que, para ella, suponen un modelo a imitar en nuestra sociedad. Es el caso de Päivi Räsänen, una diputada finlandesa a quienes las autoridades de su país intentaron silenciar por expresar sus creencias cristianas sobre el matrimonio y la sexualidad en un tuit de 2019. Tras varios interrogatorios policiales, fue acusada de «incitación al odio» en abril de 2021. Tras años de litigio, el Tribunal Supremo finlandés examinó su caso en octubre de 2025. Esto ocurrió después de que la fiscalía apelara un segundo fallo unánime que absolvía tanto a Päivi como al obispo Juhana Pohjola de los cargos de «incitación al odio», relacionados con sus expresiones religiosas. Päivi y el obispo esperan ahora la sentencia del Tribunal Supremo.
Isabel Vaughan-Spruce es una trabajadora humanitaria arrestada dos veces y acusada de cuatro cargos por «delito de pensamiento» relacionado con la oración silenciosa cerca de una clínica de abortos en Birmingham (Reino Unido). En un vídeo que se viralizó en diciembre de 2022, se veía a Vaughan-Spruce siendo registrada y arrestada por tres policías tras declarar que «quizás» estaba rezando mentalmente. «Todas ellas son personas alegres, de fe inquebrantable y transforman la sociedad para mejor», prosiguió Kuby.
«La esperanza es el rasgo distintivo del cristiano. Vivir con esperanza no es solo sobrevivir, sino prosperar, florecer y dar fruto, con una mente orientada hacia la verdad y un corazón que late al ritmo de la misericordia de Dios por el mundo», manifestó Kuby.
Transformar la sociedad
Ante «un mundo caótico, hostil e irracional, donde las ideologías crean cada vez más víctimas», Kuby ha recordado que «tenemos una tarea que no elegimos nosotros, no es opcional y forma parte de la esencia del cristiano: transformar la sociedad». En este sentido, ha subrayado que «no se trata de esperanza para mi vida personal, sino de esperanza para el mundo».
Kuby ha advertido de los miedos generales sobre el futuro que viven los jóvenes en el mundo. Según algunos datos recabados en las últimas fechas, 54% jóvenes entre 18 y 24 años padecen una enfermedad mental: depresión, trastornos de ansiedad, trastornos alimentarios y trastornos obsesivos compulsivos; un 46% de la generación Z se siente estresada y preocupada; un 86% de los jóvenes con edad media de 14 años se sienten deprimidos o desesperanzados; un 72% entre 16 y 25 años sienten soledad; y el suicidio es la tercera causa de muerte en edades comprendidas entre 15 y 20 años a nivel mundial.
Las dos trampas
La directora de Relaciones Estratégicas y Capacitación de ADF Internacional ha alertado sobre la existencia de dos trampas: la retirada y la indignación. «No podemos aceptar que no sea lícito tener una cosmovisión cristiana o que cuestionen los valores cristianos». En esta línea, ha explicado que, «como cristianos, tenemos cuatro tareas: si algo es bueno, hay que apoyarlo y defenderlo; si algo es malo o injusto, hay que rechazarlo y eliminarlo, si podemos; si algo está roto, hay que sanarlo; y, si algo falta, hay que aportarlo».