La decisión de encargar una estatua del fundador del Opus Dei ha correspondido al Cabildo de la basílica, motivada por la estrecha relación que mantuvo el santo con Zaragoza. Fue ordenado en 1925 y comenzó a ejercer su ministerio en el municipio zaragozano de Perdiguera y, posteriormente, en la iglesia de San Pedro Nolasco de Zaragoza.