Alexia

El documental se puede ver en abierto en internet, y ya acumula 30.000 visualizaciones

El «misterio» de la tumba de una adolescente que siempre tiene flores en una iglesia del centro de Madrid

Numerosas personas anónimas se acercan con frecuencia hasta el templo a orar ante los restos de la joven, que falleció en 1985 con tan solo 14 años de edad

Siempre que el director de cine y guionista Pedro A. Loma visitaba la iglesia de San Martín, a pocos metros de la Gran Vía madrileña, observaba que una de las tumbas de su interior siempre tenía flores frescas. No era el Día de los Difuntos, ni una fecha concreta, y aun así los jarrones seguían llenos. ¿Quién estaba enterrado en esa urna dorada? A lo largo de 15 años, la pregunta permaneció en la cabeza de Loma, que se la volvía a formular cada vez que acudía al templo y comprobaba que, de nuevo, las flores estaban ahí.

Sobre la arqueta, una placa recoge el nombre de la difunta: Alexia González-Barros y González. Las fechas de su nacimiento y su muerte revelan un dato sorprendente: la joven falleció en 1985 siendo casi una niña, cuando contaba con apenas 14 años.

La curiosidad natural del director de cine le llevó a investigar sobre quién era la adolescente, y descubrió que aquellas flores no procedían de familiares y amigos, sino de personas anónimas que, discretamente, se acercan con frecuencia a rendir homenaje a Alexia, una joven cuya figura sigue despertando afecto en muchos visitantes.

Pedro A. Loma plasmó sus indagaciones en 'Flores para Alexia', un documental distribuido por European Dreams Factory que se acaba de estrenar y que se puede ver gratuitamente en internet. A lo largo de veinte minutos, el vídeo «recoge testimonios sinceros de quienes acuden habitualmente ante sus restos. Algunos rezan en silencio. Otros simplemente llevan flores. Todos comparten algo en común: una relación íntima, respetuosa y desinteresada con la memoria de Alexia», explican sus productores.

Flores para Alexia, que ya lleva 30.000 visualizaciones en YouTube, «no es una investigación histórica ni una biografía, sino una mirada humana a pequeños gestos cotidianos: flores que llegan sin firma, visitas que nadie anuncia, devoción que no necesita publicidad». «Un relato íntimo sobre la persistencia discreta de la memoria y la fe en la ciudad de Madrid», concluyen.

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