Fundado en 1910

José María Arizmendiarrieta, en los años 40 del pasado siglo

El cura vasco que fundó la cooperativa industrial más grande del mundo, detrás de un «club ético» de empresarios

La Fundación Arizmendiarrieta crea una nueva asociación para empresas alavesas «con ADN humanista»

La Fundación Arizmendiarrieta nació en 2016 con el propósito de perpetuar el modelo cooperativo de empresa que vio la luz en Mondragón en los años 50 del pasado siglo bajo la visión de José María Arizmendiarrieta (1915-1976). Este sacerdote vizcaíno formado en el seminario de Vitoria fue el impulsor de la cooperativa más grande del mundo, en la que se engloban Fagor, Eroski, Caja Laboral y la Universidad de Mondragón entre otras. El Papa Francisco lo declaró Venerable – certificando así que vivió las virtudes cristianas en grado heroico– en el año 2015 mientras que la Santa Sede mantiene abierta la causa de su canonización

Así, con los ecos de todo esto, en este marco del décimo aniversario de la creación de esta fundación y en la conmemoración de los 50 años de su fallecimiento, las tres diócesis vascas se suman a este 2026 como Año Arizmendiarrieta bajo el lema ‘El apóstol de la Empresa Humanista’.

El logo del Año Arizmendiarrieta

En este contexto del Año Arizmendiarrieta, su fundación ha creado 'HumaniSare, Club Arizmendiarrieta de la Empresa Humanista', un proyecto que busca conectar y poner en el centro el acento ético y filosófico al Modelo Inclusivo Participativo de Empresa. HumaniSare está abierto a todas las personas, empresas, instituciones y organizaciones alavesas que se quieran adherir a este modelo nacido en Mondragón y marca de éxito en el ámbito empresarial a nivel mundial.

Al servicio del Evangelio

Tras superar sus estudios teológicos en Vitoria, fue ordenado sacerdote en 1941, teniendo como primer destino Mondragón, situado en el valle guipuzcoano del Alto Deba, donde permaneció hasta su muerte. El padre Arizmendiarrieta destacó por una vida intensa y completa al servicio del Evangelio y cercano a las muchas realidades obreras, empresariales e industriales propias de la época. Fue un sacerdote muy querido, consultado y admirado. Tal fue así que en su fallecimiento en 1976 fueron decenas de miles las personas que pasaron durante dos largas jornadas por su capilla ardiente instalada en la parroquia de Mondragón. Su funeral fue concelebrado por 60 sacerdotes, acudiendo numerosas autoridades institucionales y empresariales, con el entonces Ministro de Trabajo al frente.

José María Arizmendiarrieta, montado en su bicicleta

Su obra y legado aún perduran y gracias, en parte, a la Fundación Arizmendiarrieta, la cual busca difundir su modelo de empresa basado en la participación, la cooperación y la solidaridad, donde la persona es el centro, buscando la eficiencia económica junto a la justicia social.

Y es que este cura rural promovió un modelo organizativo abierto sin distinción de razas, creencias, clases ni género, que era a su vez participativo e interdependiente. Creía que la economía debía servir a las personas, fomentando la corresponsabilidad y la propiedad compartida entre trabajadores. Fue, sin duda, un adelantado a su tiempo que buscó la transformación social a través de la educación y el trabajo, creando un modelo empresarial único enfocado en la dignidad humana y basado en el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia. Durante las más de tres décadas de labor con epicentro en Mondragón, logró transmitir su modelo empresarial basado en la justicia social, la participación, la dignidad humana y la democracia interna.

El logo del nuevo club de empresarios

La Fundación Arizmendiarrieta, entre sus muchas actividades, organiza una gala de premios anual en la que se reconoce la práctica empresarial humanista y la visión cooperativa del mundo del trabajo, la cual este año se entregarán el 17 de marzo.

Estos premios en Álava llevan el nombre de Arizmendiarrieta-Anitua, un guiño al también sacerdote Pedro Anitua, fundador de las Escuelas Diocesanas, las cuales, tras su fusión con el instituto de los jesuitas Jesús Obrero, constituyen hoy los centros escolares de la Iglesia en Vitoria-Gasteiz bajo el nombre de Egibide.