Apertura de la fase diocesana del proceso de beatificación del Padre Ángel Ayala

Apertura de la fase diocesana del proceso de beatificación del Padre Ángel Ayala, en directo

Sigue en directo el acto a partir de las 20 horas

Sigue en directo, a partir de las 20 horas, la apertura de la fase diocesana del proceso de beatificación del Padre Ángel Ayala. El acto supone el inicio oficial del camino eclesial para el reconocimiento de la santidad de una de las figuras más influyentes del catolicismo español del siglo XX, cuya vida estuvo marcada por la formación de laicos, el impulso de grandes obras apostólicas y un servicio constante a la Iglesia y a la sociedad española.

¿Quién fue el Padre Ángel Ayala, SJ?

Ángel Ayala y Alarcó nació en Ciudad Real el 1 de marzo de 1867, en el seno de una familia numerosa y profundamente cristiana. Tras cursar estudios de Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca y en Deusto, ingresó en la Compañía de Jesús en 1892, después de un intenso discernimiento vocacional. Fue ordenado sacerdote en 1903.

Desde sus primeros destinos apostólicos destacó por su especial dedicación a la formación espiritual e intelectual de universitarios, convencido de que la transformación cristiana de la sociedad debía apoyarse en la formación de personas sólidas y comprometidas. Esta intuición marcaría toda su vida. En 1908, convocó en el colegio de Areneros (Madrid) a un pequeño grupo de jóvenes laicos con el deseo de «ver lo que quería Dios que saliera de allí». De aquel encuentro nació la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, germen de la actual ACdP, que jugaría un papel decisivo en la vida pública, cultural y educativa de España durante el siglo XX.

Fue también impulsor de numerosas iniciativas educativas y sociales, entre ellas el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) y el diario El Debate. Hombre de gobierno, formador incansable y gran creador de obras, el Padre Ayala fue superior de varias comunidades jesuitas durante más de treinta años. Autor prolífico, dejó una amplia producción escrita centrada en la educación, la libertad y la formación de minorías creativas cristianas. Destacó siempre por su alegría serena, su optimismo y su confianza en la acción de Dios, virtudes que marcaron profundamente a quienes le trataron. Falleció en Madrid el 20 de febrero de 1960, dejando tras de sí una fecunda herencia espiritual y apostólica.