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El Papa león XIV, durante el rezo del AngelusEFE

«¡Detened la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable!», clama León XIV

El Santo Padre, en su saludo tras el Angelus de este domingo, ha expresado su preocupación por la situación desatada en Oriente Medio

Los vientos de guerra que soplan en Irán y en todo Oriente Medio, donde se viven «horas dramáticas», suscitan «profunda preocupación» en el Papa, quien, en el Angelus del segundo domingo de Cuaresma, ha invitado a las partes implicadas a actuar con «responsabilidad» para evitar que se llegue a un escenario devastador, abandonando así las armas, la violencia y las amenazas para dar paso al diálogo y la diplomacia, y mirando también al bien futuro de los pueblos, según recoge Vatican News.

«La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable. Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un sincero llamamiento a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia. Y sigamos rezando por la paz», ha rogado León XIV.

Pakistán y Afganistán

El Santo Padre también observa con dolor otro escenario de guerra: el que se está viviendo en Pakistán y Afganistán. «Elevo mi súplica por un urgente retorno al diálogo. Recemos juntos para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo. Solo la paz, don de Dios, puede sanar las heridas entre los pueblos».

Por último, el Pontífice ha asegurado su cercanía a las poblaciones del estado brasileño de Minas Gerais, «afectadas por violentas inundaciones», con la oración por «las víctimas, las familias que han perdido sus hogares y todos los que participan en las operaciones de socorro». Ha concluido con un saludo especial a un grupo de cameruneses «que viven en Roma, acompañados por el presidente de la Conferencia Episcopal de ese país, que, si Dios quiere, tendré la alegría de visitar en el mes de abril».