El congreso «permitió profundizar en la pregunta vocacional desde perspectivas diversas»
500 personas asisten en Salamanca a un congreso vocacional
El pasado fin de semana la diócesis helmántica lanzó estas jornadas que revelan que la vocación «no se trata solo de elegir una profesión, sino de descubrir para qué y para quién vive cada persona»
la diócesis de Salamanca ha vivido el pasado fin de semana el Congreso Diocesano de Vocaciones, celebrado en el colegio Calasanz de la ciudad charra. El programa ha incluido una variedad de momentos de oración, conferencias y talleres que giraron alrededor de una pregunta que vertebró todo el encuentro: «¿Vivo, para quién?».
Las jornadas comenzaron el viernes, 13 de marzo, donde el medio millar de participantes procedentes de parroquias, comunidades y movimientos de toda la diócesis helmántica llegaron a Salamanca para iniciar el triduo. Se celebró una vigilia en la iglesia del colegio, presidida por el obispo de la diócesis, monseñor José Luis Retana; reflexionando sobre la llamada del Señor y aquella frase que le dijo al joven rico: «Ven y sígueme» (Mc 10,21).
Ana Iris Simón «invitó a reflexionar sobre la vocación como una de las grandes preguntas existenciales del ser humano»
El sábado 14 fue la jornada central del congreso. Intervino la periodista y escritora Ana Iris Simón, quien explicó que la palabra vocación procede del latín vocare, que significa 'ser llamado', y subrayó que no se trata solo de elegir una profesión, sino de descubrir para qué y para quién vive cada persona. La vocación —para la autora ciudadrealeña— «suele aparecer en el punto donde confluyen lo que una persona ama, aquello que sabe hacer y lo que el mundo necesita. En ese encuentro surge un camino capaz de dar sentido a la vida».
La otra gran intervención de la fecha corrió a cargo del sacerdote zamorano y miembro del Servicio de Pastoral de la Vocación de la Conferencia Episcopal Española Tino Pérez. El sacerdote empezó la ponencia de una manera directa: «¿Cuándo fue la última vez que te dejaste sorprender por tu vocación?», preguntó. En su intervención recordó que la vocación no es un concepto anacrónico, sino una realidad viva que resulta ser «la forma concreta en que Dios sigue llamándonos hoy». Pérez recordó, por último, que la vocación no pertenece únicamente a sacerdotes o monjas, sino que forma parte de la vida de todo cristiano.
Un religioso comparte en los talleres su vivencia personal de la vocación
También se celebraron por la mañana varios talleres, agrupados bajo el nombre de «Rostros», en los que personas de ámbitos muy diversos (sacerdotes, religiosas, matrimonios, profesionales del ámbito sanitario, educativo y social, investigadores, comunicadores y agentes pastorales) compartieron en primera persona su testimonio de cómo viven su vocación en la Iglesia, en la vida profesional o en sociedad, y dialogaron con los asistentes.
Los talleres de la tarde, con el título de «Huellas», difirieron de los de la mañana, centrándose más en la dimensión cultural, espiritual y humana de la vocación. Estos espacios propusieron una reflexión más amplia sobre cómo la búsqueda de sentido y la llamada personal atraviesan distintos ámbitos de la experiencia humana, desde la Biblia y la teología hasta el cine, el arte, la literatura o la vida cotidiana.
Shemá invitó a «a descubrir la propia misión y a dejarse sostener por Cristo en el camino vocacional»
También hubo momentos de música: el cantautor Migueli y el grupo Shemá subieron al escenario en la noche del sábado y tocaron en directo. El encuentro diocesano se despidió con un emotivo vídeo-repasodel congreso en el colegio Calasanz, el testimonio de varios participantes y una marcha animada por la Escuela de circo Santiago Uno antes de la eucaristía final de envío en la catedral Nueva, presidida por el obispo de la diócesis, monseñor José Luis Retana.