El Papa, esta mañana, saluda a los peregrinos congregados en San Pedro
El Papa, a los canarios: «¡Estoy contento de encontrarme con vosotros el próximo mes en mi visita a las islas!»
«Quiero agradecer la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius», dijo León XIV en español tras el rezo del Regina Coeli
El Papa León XIV agradeció este domingo «la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias» por permitir la llegada del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus. «Quiero agradecer la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius», dijo el pontífice en español tras el rezo del Regina Coeli, la oración dominical que sustituye al Ángelus en el tiempo pascual.
El pontífice añadió en su mensaje al pueblo canario: «¡Estoy contento de poder encontrarme con vosotros el próximo mes en mi visita a las islas!», recoge Efe. El Papa visitará Canarias los días 11 y 12 de junio dentro de su visita oficial a España, con paradas en Tenerife y Gran Canaria.
Durante el rezo del Regina Caeli, el Papa ha reflexionado sobre el mandamiento del amor pronunciado por Jesús en la Última Cena y ha aclarado que la vida cristiana no nace del esfuerzo por ganarse el amor de Dios, sino del reconocimiento de sabernos amados por Él: «Es el amor de Jesús el que hace nacer el amor en nosotros».
«Si vosotros me amáis, cumpliréis mis mandamientos»: A partir de esta afirmación, el Pontífice ha llamado a no caer en una tergiversación entre el verdadero sentido de la relación entre el amor de Dios y la respuesta del creyente: «Esta afirmación nos libra de un malentendido, es decir, de la idea de que somos amados si guardamos los mandamientos: nuestra justicia sería entonces un condicionante para el amor de Dios».
En cambio, el Papa ha explicado que no debemos cumplir los mandamientos para ganarnos el amor de Dios, sino porque ya nos sabemos amados por Él: «Por el contrario, el amor de Dios es la condición para nuestra justicia. Miramos verdaderamente los mandamientos, según la voluntad de Dios, si reconocemos su amor por nosotros, tal como Cristo lo revela al mundo», según recoge Vatican News.
«Solo quien ha sido amado puede amar»
El Papa ha insistido en que «las palabras de Jesús son una invitación a la relación, no un chantaje». Por ello, el Señor nos manda amarnos unos a otros como Él nos ha amado: «Es el amor de Jesús el que hace nacer el amor en nosotros. Cristo mismo es el criterio, la regla del amor verdadero; aquel que es fiel para siempre, puro e incondicional», asegura el Papa.
Y ha añadido que se trata de un amor que no conoce reservas ni condiciones: «Aquel que no conoce el 'pero' ni el 'quizá', que se entrega sin pretender poseer, y que da vida sin pedir nada a cambio».
Después, el Papa ha recordado que, dado que «Dios nos ama primero, también nosotros podemos amar» y que «cuando amamos verdaderamente a Dios, nos amamos verdaderamente unos a otros». Para explicarlo, añade una imagen sencilla y profunda: «sucede como con la vida, que solo quien la ha recibido puede vivir; del mismo modo, solo quien ha sido amado puede amar».
El Santo Padre además ha subrayado que los mandamientos del Señor no son una imposición externa, sino el camino hacia la salvación: «Los mandamientos del Señor son, por tanto, una forma de vida que nos sana de los amores falsos». Y precisamente porque Dios ama al ser humano –continúa– el Señor no lo deja solo en las pruebas de la vida, sino que le promete el don del Paráclito, es decir, el Abogado defensor, el «Espíritu de la Verdad»: «Es un don que el mundo no puede recibir, mientras se obstine en el mal que oprime al pobre, excluye al débil y mata al inocente. Mientras que, quien corresponde al amor que Jesús tiene hacia todos, encuentra en el Espíritu Santo un aliado que nunca falla».
Para concluir, el Papa ha subrayado que el cristiano está llamado a ser testimonio constante del amor de Dios en todo momento y lugar: «Esta palabra no significa una idea de la mente humana, sino la realidad de la vida divina, por la cual todas las cosas han sido creadas de la nada y redimidas de la muerte».