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CrónicaCarmen de Carlos

¿Dónde está el líder supremo de Irán? La ausencia de Jamenei complica las negociaciones de paz

Washington, según el TWSJ echa en falta una voz autorizada y firme y aunque cree que Jamenei está con vida, no entiende su silencio y ausencia. En conflictos anteriores, tanto el ayatolá Jomeini como su padre, Ali Jamenei, intervinieron para marcar su posición

Un automovilista pasa junto a pancartas instaladas a lo largo de la carretera con imágenes del líder supremo asesinado de Irán, el ayatolá Ali Khamenei (izquierda), y del líder supremo, el ayatolá Mojtaba Khamenei, en Teherán

Un automovilista pasa junto a pancartas instaladas a lo largo de la carretera con imágenes del líder supremo abatido de Irán, el ayatolá Ali Khamenei (izquierda), y del líder supremo, el ayatolá Mojtaba Khamenei, en TeheránAFP

El 28 de febrero, fecha del comienzo de la operación Furia Épica, la cúpula del régimen de los ayatolás quedó sepultada bajo los escombros. Los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel acabaron con la vida de todos los jerarcas de la República Islámica que habían sido convocados a aquella reunión de alto nivel en el complejo residencial de Alí Jamenei, su líder espiritual. Bajo las piedras quedó el cuerpo de este junto al del resto de altos oficiales y personajes claves de la dictadura islámica.

Mojtaba Jamenei, su hijo, fue rescatado sano y salvo de entre los amasijos de hierros y pedruscos, según la versión oficial, pero la otra, la que circula entre los servicios de inteligencia y la que incluso difundió el secretario de Guerra, Pete Hegseth, resulta más verosímil. El hombre designado para heredar el cargo de líder espiritual estaba herido, pero se desconocía el alcance del daño sufrido.

Desde entonces, todos los intentos del régimen por demostrar que el nuevo Jamenei estaba en pleno uso de sus facultades y su salud le permitía intervenir en las decisiones de Estado en plena guerra han sido contraproducentes y la duda sobre si sigue vivo cobra fuerza ante su silencio total y ausencia manifiesta en las negociaciones de paz de una guerra que ha arrasado con el país persa.

Los carteles por Teherán con la imagen de Mojtaba Jamenei y hasta su perfil de X se adjudican a un trabajo eficaz de la Inteligencia Artificial. Los mensajes que supuestamente dirige a su pueblo los leen locutores y su voz sigue siendo un misterio para los que de verdad creen que si no salió ileso de aquel primer ataque, al menos lo hizo con vida, opción por la que sigue inclinándose, pese a su desconcierto, Estados Unidos, según el diario The Wall Street Journal.

«El enemigo está intentando, mediante diversos pretextos, obtener una grabación de audio o vídeo suya para hacer un mal uso de ella», justificó Mazaher Hosseini, alto funcionario de la oficina del líder supremo de Irán, en un vídeo publicado por la agencia de noticias Nour, dependiente, como el resto de los medios, del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán. «En el momento oportuno, él mismo se dirigirá a todos ustedes», aseguró Hosseini tras insistir en que «goza de perfecta salud».

En las primeras horas y días de la operación Furia Épica, con la confusión reinante, se habló de que el ahora tercer líder supremo de la República Islámica de Irán había quedado impedido y era incapaz de movilizarse por sí mismo. Luego corrió la versión de que su rostro había quedado desfigurado y por eso no difundían imágenes suyas. La secuencia de especulaciones fue en aumento y obligó al régimen a admitir el pasado viernes que Jamenei, de 56 años, sufrió heridas en la rótula y en la espalda. ¿Será verdad?

La Casa Blanca busca a toda costa alcanzar un acuerdo para poner fin a los bombardeos en Irán y despejar el estrecho de Ormuz, pero, según fuentes mencionadas por The Wall Street Journal, se enfrenta a un obstáculo insalvable: no tiene un interlocutor válido 100 por cien y las conversaciones, cuando creen que han llegado a algo parecido a un consenso, naufragan por eliminación de un poder en la sombra.

El muro de incomprensión que los negociadores de Donald Trump no logran derribar, lo estaría construyendo el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria (CGR), a estas alturas, el auténtico poder de un régimen donde los ayatolás estarían desdibujados. Frente al fundamentalista asoma la cabeza del presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, demasiado conciliador para las posturas del CGR.

Washington, según el periódico, echa en falta una voz autorizada y firme y, aunque cree que Jamenei está con vida, no alcanza a entender la indiferencia que muestra. En conflictos anteriores, tanto el ayatolá Jomeini como su padre, Ali Jamenei, intervinieron directa o indirectamente para dejar ver cuál era su posición. El primero al poner fin a la guerra con Irak en la década del 80 y el último al aceptar las negociaciones del programa nuclear de 2015 para rebajar las sanciones al país persa.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, intentó despejar las dudas sobre el estado del líder espiritual esta semana al afirmar que había mantenido una reunión de dos horas y media con Mojtabá Jamenei, pero los desmentidos corrieron como la pólvora y no ha vuelto a insistir en esa supuesta reunión.

«Pezeshkian está tratando de convencer tanto a la oposición como a los partidarios del régimen de que Mojtaba se esconde por su seguridad, y no porque esté muerto. Esto es importante porque la República Islámica está trabajando en un acuerdo», reflexiona en TWSJ, Saeid Golkar, experto en las fuerzas de seguridad de Irán y profesor adjunto en la Universidad de Tennessee en Chattanooga.

En este contexto Irán volvió ayer a presentar una contrapropuesta a la contrapropuesta que Estados Unidos le había ofrecido. Aunque Teherán evitó facilitar nuevos detalles se descarta que, al menos en una primera fase, vaya a aceptar abordar el problema medular de esta guerra: qué hacer con el uranio enriquecido y qué límites poner al programa nuclear.

Mientras, el silencio de Mojtaba Jamenei sobre las negociaciones y el país persa sigue igual.

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