El Papa Juan Pablo II en Madrid en noviembre de 1982
Religión
Juan Pablo II y su amor por España: cinco viajes, cinco huellas imborrables y un legado profundo de fe
Primer Pontífice en pisar suelo español entre 1982 y 2003 que rompió moldes con su cercanía y personalidad arrolladora
Juan Pablo II fue el Papa incansable y viajero que llevó a cabo 104 viajes internacionales a lo largo de su pontificado de casi 27 años, dejando una profunda huella. Con la llegada inminente en junio del Santo Padre León XIV a nuestro país, recordamos los itinerarios que el Papa polaco y mensajero de la paz realizó a España en cinco ocasiones.
Karol Józef Wojtyla (1920-2005) fue clave en la caída del comunismo en la Europa del Este y un vigoroso defensor de la justicia social y de los derechos humanos. Su voz, que siempre sonó potente como un rayo, emocionó a una multitud expectante en la Plaza de San Pedro después de su elección como Papa en 1978. «Abrid las puertas a Cristo, ¡no tengáis miedo!», fueron sus primeras palabras al salir al balcón aquella primera vez.
España casi al completo
Han transcurrido ya 44 años del primer viaje a España del 264º sucesor de Pedro quién demostró un amor profundo a nuestro país y a sus gentes. Aquel extenso periplo que se prolongó durante 10 días entre octubre y noviembre de 1982, le llevó a recorrer 18 ciudades y 11 comunidades autónomas. Bajo el lema «Testigo de Esperanza» su visita, enfocada en la renovación de la fe y esperada con ardor e ilusión por el pueblo de Dios, marcó un antes y un después en la vida de los católicos españoles. La sede de la Nunciatura Apostólica en Madrid se convirtió en su residencia durante su viaje pastoral desplazándose en un helicóptero de la Fuerza Aérea Española a lo largo y ancho del país.
Alba de Tormes, Ávila, Barcelona, Granada, Loyola, Salamanca, Segovia, Toledo, Valencia y Zaragoza son algunas de las ciudades que recibieron al «huracán Wojtyla», expresión acuñada por la prensa española ante el entusiasmo y fervor suscitados. Durante este recorrido el Pontífice se reunió con laicos, religiosos y políticos, pronunció un total de 57 discursos y TVE transmitió en directo todos los actos de esta histórica visita.
Juan Pablo II aprovechó su estancia para peregrinar a Ávila, tierra de Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia, en el IV centenario de su muerte. Entre los encuentros más destacados figuran el celebrado con las familias en la Plaza de Lima, en Madrid y el multitudinario acto con los jóvenes en el Estadio Santiago Bernabéu.
Asimismo, Sevilla fue el escenario de la beatificación de Sor Ángela de la Cruz, monja española fundadora de la congregación religiosa Compañía de la Cruz. La última parada del Papa fue a Santiago de Compostela, desde donde quiso enviar su gran mensaje a una Europa que empezaba a secularizarse. «Aviva tus raíces. Reconstruye tu unidad espiritual en un clima de pleno respeto a las otras religiones», dijo con su tono potente y apasionado. «¡Hasta siempre, España!, ¡hasta siempre, tierra de María!», fueron sus últimas palabras desde el aeropuerto de Lavacolla en presencia de sus Majestades los Reyes, por aquel entonces Don Juan Carlos y Doña Sofía. La llegada del Papa a España fue de gran impacto social y político adquiriendo su figura de pontífice un renovado protagonismo así como los valores cristianos.
Zaragoza y el cariño del Papa
Juan Pablo II visitó Zaragoza por segunda vez el 10 de octubre de 1984. Una estancia fugaz - apenas 16 horas - pero de gran intensidad y sentido misionero. El Santo Padre fue recibido en el aeropuerto por una multitud que le aclamaba entre vítores y ovaciones. En la Basílica del Pilar, el Pontífice tras rezar unos minutos ante la Virgen, lanzó este reto a los españoles: «Sed firmes en la fe como este Pilar de Zaragoza». Era evidente el simbolismo de aquella escala querida expresamente por el Papa en el comienzo de su viaje apostólico a República Dominicana y Puerto Rico. Durante su paso por esta ciudad de gran patrimonio histórico, quiso ensalzar la labor evangelizadora de España a través de los siglos y de manera especial destacar a la Virgen María como «Patrona de la Hispanidad».
El norte y los jóvenes
La conexión que el Sumo Pontífice tenía con España era profunda y muy especial. Prueba de ello fue su tercer viaje al país en agosto de 1989 con Galicia como gran protagonista. Santiago de Compostela le recibió como un peregrino de honor en la plaza del Obradoiro. El Papa Wojtyla visitó de nuevo esta ciudad histórica de peregrinación con motivo de la IV Jornada Mundial de la Juventud.
Cerca de medio millón de jóvenes de todo el mundo - franceses, portugueses, flamencos, japoneses, croatas, eslovenos - se congregaron en el Monte do Gozo, lugar de fuerte carga simbólica elegido para el encuentro. «¿Qué buscáis peregrinos?», preguntó el Vicario de Cristo a los allí reunidos, invitándoles a redescubrir a Jesús como «Camino, Verdad y Vida». Antes de concluir su viaje por el norte de España quiso detenerse en la Catedral de Oviedo y resaltar la importancia de la reliquia del Santo Sudario y dedicarle un rato de oración en su cueva a la Santina, Virgen de Covadonga.
Huelva y de nuevo Madrid y Sevilla
Huelva, Sevilla y Madrid fueron las etapas principales del Papa Juan Pablo II en su cuarto viaje a España en junio de 1993. Un año después de la Expo´92, el Obispo de Roma llegó a Sevilla para clausurar el XLV Congreso Eucarístico Internacional. Además de visitar la capital hispalense, recorrió lugares andaluces como Huelva donde clausuró un Congreso Mariano Internacional y rezó ante la Virgen del Rocío en su Santuario de Almonte. El broche final a este recorrido tuvo como escenario Madrid, un hito histórico al consagrar el Papa la nueva Catedral de la Almudena. Y en plena plaza de Colón celebró una multitudinaria eucaristía en la que canonizó a Enrique de Ossó y Cervelló, fundador de la Compañía de Santa Teresa de Jesús.
La capital recibe al Papa amigo
La salud de Juan Pablo II ya flaqueaba cuando realizó su último viaje a España en mayo de 2003. Se trataba del adiós de un pontífice indomable bautizado como «El Grande» o «Magno». Su enorme impacto espiritual, los innumerables desplazamientos durante su pontificado y la gran capacidad intelectual que dotaba a sus encíclicas le otorgaron este título muy popularizado entre los fieles. Cinco santos españoles fueron canonizados en una ceremonia donde el Papa invitó a los allí presentes a ser testigos de la Resurrección del Señor. Ante la atenta mirada de miles de personas en el aeródromo de Cuatro Vientos, este Papa mortificado por múltiples limitaciones físicas dio su último adiós a España. «Seréis mis testigos», les dijo.
Así era él, un hombre apasionado, enamorado de la vida, ejemplo de fortaleza y esperanza y siempre cerca de los jóvenes. «Juan Pablo II, ¡te quiere todo el mundo!».