El sistema actual destaca por su carácter profundamente social
Jubilaciones
Así son las pensiones del Vaticano, un sistema único marcado por la jubilación tardía
El Vaticano se enfrenta al desafío del progresivo envejecimiento de la población y al aumento de la esperanza de vida
La inminente llegada del papa León XIV a España, programada del 6 al 12 de junio, ha despertado un enorme entusiasmo y devoción en todo el país. Más allá del gran despliegue institucional y el esperado encuentro del Santo Padre con los fieles en ciudades como Madrid o Barcelona, este viaje coincide con un ejercicio de máxima responsabilidad y transparencia por parte de la Santa Sede.
Con el objetivo de garantizar su sostenibilidad futura, la administración está afrontando con valentía la reforma de su sistema de protección social, un modelo que ampara a cerca de 5.000 trabajadores laicos y religiosos.
Como ocurre en la gran mayoría de las sociedades occidentales en este año 2026, el Vaticano se enfrenta al desafío del progresivo envejecimiento de la población y al aumento de la esperanza de vida. Al tratarse de una institución con características demográficas y de financiación muy particulares, que no depende de la recaudación de impuestos tradicionales, su fondo previsional arrastra un déficit estimado en unos 2.000 millones de euros.
Lejos de eludir el problema, las autoridades vaticanas han optado por una gestión ejemplar y responsable para proteger los derechos de sus empleados. El sistema actual destaca por su carácter profundamente social, asegurando prestaciones que pueden alcanzar el 80 % del sueldo regulador y manteniendo coberturas sanitarias muy completas para los jubilados y sus familias.
Plan de equilibrio interno
Para consolidar esta viabilidad a largo plazo, han puesto en marcha un solidario plan de equilibrio institucional. Entre las medidas adoptadas con espíritu de corresponsabilidad, se encuentra una rebaja del 10 % en las asignaciones de los cardenales, la optimización de los recursos inmobiliarios y un incremento progresivo de las cotizaciones laborales hasta el 26 %.
Asimismo, se ha confiado la gestión de estos fondos al Instituto para las Obras de Religión para buscar inversiones más eficientes y éticas. Estos esfuerzos demuestran el compromiso de la Iglesia por cuidar de los suyos, adaptándose con madurez a los tiempos modernos y garantizando que su histórica labor asistencial y pastoral continúe desarrollándose con total solidez en el futuro.