El testimonio de tres monjas de clausura que asistieron al rezo del Papa en La Almudena
¿Cómo viven las monjas de clausura el viaje del Papa? ¿Y los seminaristas? ¿Y las familias?
La emoción que desborda Madrid, Barcelona y Canarias tiene rostros e historias concretas de fieles de todas las vocaciones, impactados por la presencia de la Iglesia en las calles
Quien conoce la vida de la Iglesia desde dentro sabe lo inusual que resulta que una monja de clausura salga del convento e incluso dé testimonio público de su fe ante un medio de comunicación.
Sin embargo, la histórica visita del Papa León XIV a España ha dejado, entre otras imágenes poco habituales, la de religiosas de vida contemplativa acompañando al Pontífice por las calles de Madrid, Barcelona y Canarias, como signo elocuente de una Iglesia que se ha volcado por arropar al Sucesor de Pedro.
Junto a ellas, como si quisieran recoger las palabras del Papa en la Vigilia de la Plaza de Lima (esas en las que León XIV invitaba a los jóvenes a no tener miedo a la vocación sacerdotal ni a formar una familia), también ha sido constante la presencia de seminaristas y matrimonios con niños de todas las edades.
Tres vocaciones diferentes que sintetizan cómo se encarna a diario la fe católica y que explican, para El Debate, qué supone para cada uno de ellos la presencia del Sucesor de Pedro en nuestro país.
Monjas Jerónimas: «Es un aliento para nuestra vocación»
Las religiosas de la Orden de San Jerónimo, a la salida de La Almudena
«Ver al Papa entre nosotros es un aliento para nuestra vocación, porque nos recuerda la universalidad de la Iglesia y la importancia de que seamos fieles al Señor». Así lo expresan cinco religiosas de la Orden de San Jerónimo–que no quieren dar sus nombres para renunciar a todo protagonismo–, a las puertas de la catedral de La Almudena, donde acudieron para el breve acto mariano que el Papa celebró en Madrid.
«Además, nosotras lo habíamos tenido muy cerca», bromean. Y no es un farol: su convento, el del Corpus Christi, está junto al palacio arzobispal madrileño, donde el Pontífice cenó con el cardenal José Cobo.
«Pero lo importante no es sólo estar cerca de él, sino lo que nos está diciendo estos días a cada uno. Y todo eso después tendremos que repasarlo bien para ver qué nos quiere decir el Señor», remarcan.
Jesús y Gerardo, seminaristas: «Servir a la Iglesia es un privilegio»
Jesús (izquerda) y Gerardo, seminaristas de la archidiócesis de Madrid
Para quienes están discerniendo su vocación específica hasta saber si Dios les llama a la entrega total a través del sacerdocio, participar en un acto con el Vicario de Cristo es mucho más que una anécdota que recordar.
Así lo explican Jesús y Gerardo, dos jóvenes de Madrid que cursan su segundo curso en el seminario conciliar matritense. «Ver a tanta gente en la calle es muy emocionante, pero es mucho más que emocionante. Es algo que realmente impacta, porque ves la fuerza de la Iglesia y la importancia que tiene el testimonio y la coherencia de los católicos con nuestra propia vida», explica Gerardo, una vocación hasta hace no mucho tenida por tardía (tiene 35 años), pero cada vez más frecuente.
«Para nosotros –añade Jesús– es un privilegio poder servir al Papa con la organización de estos eventos que sirven para que tanta gente se acerque a la Iglesia. Y encima, esto nos permite estar más cerca de él. Pero es que además, ya a nivel personal, es un estímulo muy, muy fuerte para nuestro discernimiento: te das cuenta de que ser sacerdote no es cualquier cosa y que responder al Señor es una responsabilidad muy grande».
Hermanas Pobres de Santa Clara: «Está siendo una experiencia de cielo»
El testimonio de tres monjas de clausura que asistieron al rezo del Papa en La Almudena
Tres hermanas clarisas de la comunidad de Soria, Valdemoro y Medinaceli participaron también en el acto de La Almudena, «una experiencia de Iglesia, que ha sido como un adelanto del cielo», aseguran. Y lo explican: la presencia del Sucesor de Pedro ha propiciado una convivencia de carismas que, de otro modo, habría sido imposible darse: «Hemos participado religiosas de muchas comunidades y de muchas órdenes diferentes, y hemos tenido la experiencia de ser todas hermanas». Tanto, que «nos hemos despedido de muchas con un 'hasta el cielo'».
Añaden, además, un matiz: gracias a su presencia junto al Papa, miles de jóvenes han podido ver, comprender e incluso palpar cómo y por qué «la vida contemplativa es el corazón que da vida a la Iglesia y al mundo».
Carmen, Juan Luis, Carmen, Isabel y Juan Luis: «La nueva generación del Papa y de Jesús»
Carmen y Juan Luis, junto a sus hijos
Para Carmen, Juan Luis, y sus hijos de Juan Luis (12), Isabel (14) y Carmen (16), haber tenido tan cerca al Sucesor de Pedro ha sido «impactante», dicen, pero sobre todo, «ha sido super emocionante poder verlo en familia. Somos unos afortunados porque incluso hemos estado con los abuelos», afirman con evidente emoción.
Y esta experiencia de Iglesia como familia de familias ha dejado otra enseñanza, de forma especial en los más jóvenes: «Impresiona bastante vivir una cosa así, no pensábamos que fuera a ser así: tanta gente de rodillas, rezando, en silencio... Es algo que no te esperas, porque siempre parece que somos pocos y no es verdad». Carmen, la madre, lo resume con una frase: «Lo que se está demostrando con la visita del Papa es que estos jóvenes que tienen unos sentimientos tan profundos no sólo son nuestro futuro, es que son la nueva generación del Papa y de Jesús».