El sacerdote domingo George Payano reparte la comunión a una anciana impedida en Cuba
Los efectos del comunismo: Cuba tiene que racionar incluso las hostias para consagrar por la escasez
La falta de materias primas y de industrias para realizarlas ha llevado a los sacerdotes a tener que partirlas o, incluso, racionarlas en las misas
Allí donde aún se impone –como siempre, por la fuerza–, el comunismo sigue demostrando que sólo es capaz de producir miseria física, material y moral. Y Cuba es la máxima expresión de esta ruina.
La última muestra de la decadencia en que la dictadura castrista tiene sumida a la isla es la alerta que ha dado la Iglesia: cada vez más sacerdotes tienen que racionar las formas de consagrar, ante la escasez de materias primas y la incapacidad industrial o comercial que permita producirlas o importarlas.
Además de los constantes cortes de energía eléctrica y la grave crisis energética que está atravesando Cuba, la persecución comunista contra la Iglesia –convertida ahora en una férrea presión, aunque tolerando parcialmente su actividad– agrava la situación.
Un solo convento para toda Cuba
El motivo es que las hostias para las celebraciones eucarísticas sólo pueden elaborarse en La Habana, en el monasterio de Santa Teresa y San José, sede de la comunidad de las carmelitas descalzas, religiosas de clausura.
Tal y como recoge el portal de disidentes cubanos en el exilio Verdad y Libertad, varios sacerdotes cubanos como el sacerdote dominico Geroge Payano, informaron el domingo 14 de junio a la agencia AFP que se les había ordenado racionar las hostias, ya que se ven obligados a limitar su distribución.
Ante la crisis energética de la isla, con cortes de hasta 24 horas, «estamos todos al mismo nivel, afectados por lo mismo», contó el dominicano, de 35 años, tras celebrar una Misa ante una veintena de fieles en la capilla del convento.
Racionar formas y Comunión espiritual
Tal y como explicó el padre Payano a AFP, son las religiosas carmelitas las que «producen las hostias para toda Cuba, y ellas necesitan tiempo y necesitan poner en marcha la maquinaria y la plancha para eso. Pero las horas de corriente son muy limitadas y eso lleva a que la producción sea menor, y, como anunciaron a los sacerdotes y a los obispos, debemos racionar un poco la entrega para que alcance para todos», aseguró Payano.
El momento de las declaraciones recogidas por AFP revela hasta qué punto la carestía se ha convertido ya en parte del paisaje cotidiano para Cuba: la propia Eucaristía se celebró mientras el barrio volvía a quedarse sin electricidad.
Los católicos cubanos, a pesar de las restricciones, hacen honor al sobrenombre de «fieles»: «Usted sabe que el que no tiene la comunión, la hace espiritual; pero esperemos que no lleguemos a eso», comentó Mariela Shuman, una jubilada que, al menos el pasado domingo, aún pudo comulgar.
Y concluía: «Nosotros tenemos fe... y las carmelitas rezan mucho y son las que las producen en Cuba».