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Monseñor Gil Tamayo visita el asentamiento de de población rumana situado en el Camino de los Yeseros (Granada)Archidiócesis de Granada

Un arzobispo en las chabolas

Monseñor José María Gil Tamayo visitó el martes un asentamiento de población rumana ubicado en una de las zonas más deprimidas de Granada

No es habitual ver (públicamente, al menos) a un obispo pasear entre chabolas construidas con cartones, maderas y trozos de metal. Este martes, monseñor José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, visitó el asentamiento de población rumana situado en el Camino de los Yeseros, en la zona norte de la ciudad. Previamente había acudido a dos colegios diocesanos pertenecientes a la Fundación San Juan de Ávila, y desde allí se desplazó al poblado chabolista, «donde pudo conocer de primera mano las difíciles condiciones de vida y la situación de precariedad que afectan a numerosas familias vinculadas al centro educativo», según ha informado el arzobispado de Granada.

En su jornada estuvo acompañado por don David Salcedo, su secretario; don Javier Evelio Díaz, capellán del colegio Luisa de Marillac y de la prisión de Albolote, y don Ildefonso Fernández-Fígares, delegado episcopal para la Educación Católica y Enseñanza Religiosa. «La visita estuvo marcada por el cariño y compromiso que la Iglesia diocesana tiene con la educación y las personas más vulnerables, situando al pobre y humilde en el centro de su proyecto», asegura el portal de la archidiócesis.

Monseñor Gil Tamayo, en el centro, durante las visitasArchidiócesis de Granada

La visita continuó en el Centro Municipal de Servicios Sociales Norte, donde fue recibido por su directora, María Jesús Ocaña. Durante el encuentro, la directora destacó la importancia de la presencia del arzobispo en la zona. Además, mencionó la estrecha relación de colaboración y cooperación que mantiene el equipo de profesionales del centro con el colegio Luisa de Marillac, en favor de las familias y menores más vulnerables.

La jornada concluyó con la visita a la Escuela Infantil Virgen del Pilar, también perteneciente a la Fundación San Juan de Ávila. «Allí, nuestro arzobispo compartió distintos momentos con el alumnado y las profesionales de la educación, donde lo más pequeños le regalaron canciones y poesías que se habían preparado los días previos», explican desde el arzobispado. «D. José María también visitó las instalaciones de los alumnos de infantil, la cocina del centro y dedicó tiempo a conocer personalmente a cada una de las docentes del equipo educativo y al equipo directivo», concluye.