Al finalizar la homilía, el obispo se dirigió a los nueve diáconos pidiéndoles que no olviden suplicar misericordia de Dios para el Pueblo al modo en que lo hacía en sus prédicas San Juan de Ávila, patrón del clero secular español, cuyas reliquias se veneran en Montilla, y enfatizó la formación integral del sacerdote como el camino permanente para un ministerio auténtico: «Llamados a crecer cada día en santidad y en la plena configuración con Cristo, el mayor reto con el que nos enfrentamos es la mediocridad y la autosuficiencia».