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El 19 de febrero, Jared Plasberg comenzó una carrera a través de Estados Unidos, desde San Diego, California, hasta San Agustín, Floridajaredsrunforlife.com

El 'Forrest Gump' católico que recorrió Estados Unidos en 114 días ahora será monje

Jared Plasberg ha recorrido más de 4.800 kilómetros empujando un carrito de bebé para recaudar fondos destinados a mujeres embarazadas en dificultad. Ahora, tras completar su particular peregrinación, ingresará en la orden de la Cartuja en Francia

Jared Plasberg, un joven graduado de 23 años, ha protagonizado una hazaña que parecía reservada a Forrest Gump. Según informa EWTN News, Plasberg dedicó 114 días a cruzar Estados Unidos a pie, desde San Diego (California) hasta San Agustín (Florida), con un objetivo doble: recaudar fondos para un centro de ayuda al embarazo y discernir su vocación a la vida monástica.

La travesía, que comenzó el 19 de febrero y finalizó el pasado 13 de junio, no fue una carrera convencional. Plasberg realizó todo el recorrido empujando un carrito de bebé de 36 kilos. Según explicó el joven, este objeto no solo transportaba sus suministros, sino que simbolizaba la carga que muchas madres enfrentan en situaciones de crisis. «A menudo pensaba en cómo muchas madres afrontan desafíos y sacrificios mucho mayores que cualquier cosa que yo estuviera experimentando en la carretera», afirmó.

Hacia lo alto

Plasberg reconoció que «la soledad fue una de las partes más difíciles» y que «cada día requería tomar muchas decisiones: dónde dormir, dónde encontrar comida, cómo orientarse en la ruta y cómo mantenerse a salvo». Aunque admitió que «hubo muchos días en los que me sentí desanimado, agotado o abrumado», su esfuerzo dio fruto: logró recaudar 20.000 dólares para el Front Royal Pregnancy Center, en Virginia.

A lo largo de los más de 4.800 kilómetros recorridos, el joven convirtió cada paso en una oración por los niños no nacidos y por las mujeres que afrontan embarazos inesperados. «La causa provida es algo muy querido para mi corazón porque cada vida humana tiene una dignidad e importancia inherentes», explicó.

Inspirado por el Camino de Santiago y por figuras como el beato Pier Giorgio Frassati, cuyo lema Verso l’alto (hacia lo alto) llevó por bandera, Plasberg encontró en la soledad de la carretera el escenario perfecto para su discernimiento. «La carrera me recordó constantemente que dependo de Dios para todo», dijo Plasberg. También recordó con frecuencia las palabras de Benedicto XVI: «El mundo os ofrece comodidad, pero no habéis sido hechos para la comodidad, sino para la grandeza».

El salto a la Gran Cartuja

La dureza del trayecto, donde tuvo que dormir en moteles o casas de familias y enfrentarse a la fatiga extrema, fue la preparación definitiva para su próxima etapa. Plasberg ha sido aceptado como postulante en un monasterio de la Orden de los Cartujos en Francia, una de las órdenes contemplativas más austeras de la Iglesia.

Como relata EWTN News, un encuentro providencial en Nuevo México con una ermitaña llamada Amma Chiara —quien también cruzó Estados Unidos caminando hace tres décadas— terminó por confirmar su camino hacia la vida oculta con Dios. Plasberg destacó que «su ejemplo me mostró que una vida completamente dedicada a Dios no es restringida ni vacía, sino profundamente alegre y plena».

Al reflexionar sobre su hazaña, Plasberg concluyó con una profunda lección: «Tal vez la mayor lección que aprendí de mi viaje es que no estamos destinados a cargar nuestras vidas por nosotros mismos. Más bien, estamos destinados a dejarnos llevar por Dios». Para el futuro monje, la verdadera clave reside en la humildad: «La santidad comienza permitiendo que Dios nos ame tal como somos en este momento presente, incluso en nuestra fragilidad».