El P. Gabriel Romanelli, con un niño gazatí ataviado con la albiceleste
El párroco argentino de Gaza manda un recado a sus compatriotas: «¡Hay que aprender a perder!»
El P. Gabriel Romanelli dirige la única parroquia de la Franja, y anima a sus compatriotas, con buen humor, a encajar la derrota de su selección ante España
Hace hoy justo un año, el P. Gabriel Romanelli ocupó las portadas de los periódicos de medio planeta: el párroco de la única parroquia católica de Gaza acababa de ser herido en el último bombardeo aéreo de Israel. A sus 54 años, este sacerdote argentino del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) salvo la vida, pese a que uno de los misiles impactó directamente en su iglesia, la de la Sagrada Familia, dejando dos muertos y otros tres heridos.
Ahora, el P. Gabriel se ha vuelto a viralizar por un vídeo que ha subido a su canal de YouTube y que ha titulado Aprender a perder, a raíz de la derrota de Argentina en el Mundial frente a la selección española. «De las siete veces que llegamos a la final, tres salimos campeones, cuatro subcampeones. ¡Nada mal!», afirma el párroco de Gaza en el vídeo, a la vez que subraya: «¡Hay que aprender a perder!».
El P. Gabriel le da la comunión a un niño gazatí con la camiseta del Real Madrid
La actitud del sacerdote, ciertamente, contrasta con la de numerosos jugadores e hinchas de la albiceleste, que ofrecieron una penosa imagen al finalizar el encuentro. El párroco afirma en el vídeo subido este lunes que, «como ustedes saben, soy de nacionalidad argentina, y por lo tanto ayer estaba hinchando por la selección de mi país». Y es que, como buen argentino, el P. Gabriel siente los colores de su selección: «Cuando uno se siente identificado así con un equipo dentro de un país, y hincha y grita y goza, lo mismo pasa a nivel nacional, donde se mezclan evidentemente los sentimientos del amor a la patria, al pueblo, a la nación, a la familia», reconoce. Pese a ello, insiste en que «hay que aprender a perder, al fracaso, la pérdida, como se quiera llamar».
Los monaguillos de la parroquia de Gaza, con sus sacerdotes
El párroco de Gaza, al que le ha tocado vivir en sus propias carnes los horrores de la guerra, aprovecha entonces para hacer «una reflexión espiritual»: «Yo soy un ser humano, sacerdote, y por lo tanto, todos los aspectos humanos trato que sean siempre a la luz de la fe y de la razón iluminada por la fe; de no perder el sentido común». «Lo importante en la vida es la salvación del alma, la vida espiritual, el hacer el bien, ser una buena persona, una persona de bien», recuerda el sacerdote argentino. «En las otras cosas de la vida, muchas veces se va a perder, se va incluso a fracasar, y eso le pasa a un sacerdote en lo personal, en lo pastoral; le pasa a una religiosa; le pasa a un papá, a una mamá de familia, a una persona soltera, viuda; le pasa a un niño, un joven», observa.
El párroco de Gaza, con varios fieles de su parroquia
«Esos eslóganes de que siempre hay que vencer pueden dar ánimo y espíritu de lucha en determinados momentos», pero «sabiendo que, muchas veces, hay que experimentar el desagrado, el fracaso, el perder». Eso, asegura el párroco de Gaza, «uno lo tiene que usar para madurar». «Hay un montón de otras cosas que el mundo nos propone, o nos quiere imponer, y que nosotros católicos, cristianos católicos, no tenemos que dejar embaucarnos», advierte.