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Un misal romano conservado en la catedral de Kaliningrado (Rusia)

Un misal romano conservado en la catedral de Kaliningrado (Rusia)TRAVELARIUM

¿«Por todos» o «por muchos»? La Iglesia en España no modificará la fórmula de la consagración en la misa

Según varios expertos consultados por 'El Debate', la traducción actual no niega que Cristo ofrezca a todos los hombres la salvación

«No está previsto tocarlo por el momento. Se acordó el cambio en tiempos de Benedicto XVI». Fue apenas una frase en la larga rueda de prensa que dirigió el pasado jueves el secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo auxiliar de Toledo, monseñor César García Magán. Con ella se refería a la célebre fórmula del pro multis del rito de consagración de la misa, actualmente traducido como por muchos, aunque previamente su versión anterior rezaba por todos.

«El presidente de la Comisión Episcopal para la Liturgia, monseñor José Leonardo Lemos, ha presentado la revisión de la traducción del Misal Romano. El secretariado de esta Comisión ha realizado una revisión exhaustiva que ha concluido con la mejora de algunos de sus textos. Con el visto bueno de la Permanente, se llevará a la próxima Plenaria», recogía la nota de prensa posterior. En esta «revisión exhaustiva», sin embargo, se ha descartado retornar al por todos.

'La Ascensión al Empíreo', uno de los enigmáticos cuadros de El Bosco

'La Ascensión al Empíreo', uno de los enigmáticos cuadros de El Bosco, relacionado con la salvaciónGallerie dell'Accademia, Venecia (Italia)

Podría parecer una cuestión semántica sin importancia, pero lo cierto es que la tiene. Consultados por El Debate, numerosos expertos en Liturgia la han puesto de relieve. «En el contexto de la Última Cena, el 'por vosotros' que indica Jesús al hablar del derramamiento de su sangre se identifica con el 'por muchos': el sacrificio de Cristo no está dirigido únicamente a quienes estaban con Él en el cenáculo (vobis), o a cada comunidad que celebra la Eucaristía, sino a todos los hombres (multis). Sin embargo, este consenso exegético ya no existe actualmente», explica el sacerdote Roberto Esteban Duque, profesor de Ética y Bioética en la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid) y de Teología Moral en el Seminario Conciliar San Julián de Cuenca; licenciado en Teología por la Universidad Lateranense de Roma y doctor en Teología Moral por la Universidad San Dámaso de Madrid.

«La doctrina tradicional, que forma parte de la realidad revelada, reconoce la importancia de los dos aspectos: el objetivo –la muerte de Cristo para salvar a todos– y el subjetivo –la necesidad de adherirse por la fe a esa muerte para recibir los frutos de salvación–», agrega. «Es la posición de Santo Tomás de Aquino en su Comentario a las Sentencias, y del Catecismo: '(…) Cristo derramó su sangre por la salud de todos; mas, si atendemos al fruto que de ella consiguen los hombres, habremos de admitir que no todos la participan efectivamente, sino sólo muchos'». Es decir, «la salvación puede llegar a todos, pero exige ser recibida por el hombre».

El papel del hombre

«Sin embargo, aquí falta la acción del Espíritu», observa Esteban Duque. «Existe una acción del Espíritu Santo que asiste a cada hombre, orientándole hacia el fin para el que ha sido creado: la comunión con Dios, la vida eterna», subraya. «Y, aunque requiere la cooperación del hombre, no depende del hombre en su existencia, sino que es fruto de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, de su sangre derramada por todos», puntualiza el profesor de Teología Moral. «Por tanto, la eficacia redentora de Cristo se hace presente verdaderamente en la vida de cada hombre y no sólo en la vida del creyente», prosigue.

En definitiva, «Cristo murió 'por todos' los hombres y todos reciben por medio de su Espíritu, con la cooperación de la Iglesia, los medios necesarios para alcanzar la salvación, el impulso para formar parte de esos 'muchos' que han recibido en sus vidas a Jesús. Pero, a la vez, esos 'muchos', que a lo largo de los tiempos creerán en Cristo, tienen la misión de llevar el evangelio hasta los confines de la Tierra, pues ese es el deseo de Dios: que todos se salven y lleguen a conocer la verdad (cfr. 1 Tim 2,4)».

En la rueda de prensa del jueves, monseñor García Magán apuntó que, en las traducciones en algunas lenguas –en italiano, por ejemplo–, se optó por el por todos. Los obispos de Italia «votaron mantener per tutti en 2010 y el Misal aprobado en 2019 conservó esa fórmula», señala Claudio Campesato, sacerdote de la diócesis de Padua (Italia) y licenciado en Sagrada Liturgia por el Pontificio Instituto Litúrgico de Sant’Anselmo. «Las traducciones italiana y castellana están aprobadas y expresan la misma fe: Cristo murió por todos, como recuerda el Catecismo (n. 605)», subraya el sacerdote.

Aprovechar para hacer una catequesis

«Como traducción, prefiero por muchos: corresponde al latín pro multis y a las palabras de Mateo y Marcos, que remiten al Siervo de Isaías, que carga con el pecado de muchos», especifica el liturgista italiano. «Por todos explicita una interpretación fundada, como reconocía Benedicto XVI. Pero el lenguaje del Evangelio no siempre coincide con las expectativas de nuestro tiempo. La comprensión inmediata no es el único criterio de traducción. Lo que parece un obstáculo puede convertirse en ocasión para predicar: como pedía Benedicto XVI, la catequesis debe explicar ese 'muchos' a la luz de la salvación que Cristo ofrece a todos», prosigue.

El sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara José Félix Bricio se muestra «totalmente de acuerdo con Benedicto XVI que urgió a hacer ese cambio de traducción». «Es uno de los fallos de la reforma litúrgica por haberse desprendido tan alegremente del latín en la liturgia eucarística», valora este licenciado en Teología. «Mateo y Marcos dicen por muchos; por eso, la traducción debía reflejar esas palabras en vez de reemplazarlas por una interpretación. Benedicto incluso señaló que el griego no lleva artículo: no dice por los muchos, sino por muchos», observa el sacerdote, que es párroco de Villanueva de la Torre (Guadalajara).

No todos la reciben

«El Catecismo de Trento enseña que la sangre de Cristo basta para la salvación de todos, pero que el fruto de la Pasión no se recibe efectivamente por todos. Esta distinción ayuda a entender por muchos sin limitar la voluntad salvadora de Cristo», aclara Bricio.

Por tanto, «Benedicto defendió por muchos por fidelidad a las palabras bíblicas y litúrgicas, no para negar que la salvación se ofrece a todos. La antigua versión por todos expresaba una interpretación verdadera del alcance universal de la redención; su objeción era que esa interpretación ocupara el lugar de la traducción literal en la fórmula».

«En su carta de 2012 a los obispos alemanes, Benedicto XVI explica que la nueva traducción del Misal traduce pro multis como por muchos por fidelidad literal a la edición típica latina del misal», incide el sacerdote Raúl Orozco, Doctor en Teología Dogmática por la Rheinische Friedrich-Wilhelms-Universität de Bonn (Alemania) y secretario general de la Universidad Eclesiástica San Dámaso (Madrid). «En su explicación, el Papa teólogo distingue entre traducción e interpretación y subraya que el paso a por todos 'no era una simple traducción, sino una interpretación'», observa. «Por otra parte, considera que el consenso exegético de los años sesenta, que leía muchos como un semitismo equivalente a todos, se ha resquebrajado. Por ello, sostiene que la razón del cambio es una doble fidelidad: la Iglesia respeta las palabras de Jesús en los relatos de Mateo y Marcos, y Jesús, al decir 'por muchos', se identifica con el Siervo de Isaías, 53», agrega el Doctor en Teología Dogmática.

«Sin embargo, el Papa reconoce que la versión por todos tenía y sigue teniendo fundamento soteriológico. Buscaba expresar sin ambigüedad la universalidad de la salvación querida por Jesús, que la Escritura afirma con claridad: Dios entregó a su Hijo por todos (Rm 8,32), y uno murió por todos (2 Co 5,14)», apostilla Orozco, quien agrega que «las dos palabras no se contradicen». «'Todos' se sitúa en el plano ontológico, porque la obra de Cristo abarca a toda la humanidad. 'Muchos' se sitúa en el plano histórico-sacramental, el de la comunidad concreta que celebra la Eucaristía, que recibe verdaderamente la acción salvífica del misterio pascual por medio del acto litúrgico del sacramento de la Eucaristía, pero que está a su vez llamada a que esa gracia llegue a 'todos' a través de la misión de los cristianos en el mundo llamados a ser 'sal, luz y fermentos' en cada generación' (Mt 5,13-16; 13,33)», concluye el doctor en Teología Dogmática.

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