León XIV saluda a los miles de fieles durante la audiencia general de esta mañana
El Papa recuerda a los 20 sacerdotes de Ibiza «asesinados por odio a la fe en la persecución religiosa del siglo pasado»
«Su testimonio nos anima a hacer de la vida una ofrenda de amor a Dios y a los hermanos», ha afirmado al concluir la audiencia general de los miércoles
León XIV ha recordado esta mañana, al concluir la audiencia general en el Vaticano, a los veinte sacerdotes mártires de la diócesis de Ibiza, beatificados el pasado sábado en la isla balear por el cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos. «El pasado sábado, en Ibiza, España, fueron beatificados don Juan Torres Torres y 19 compañeros, sacerdotes de las islas de Ibiza y Formentera, asesinados por odio a la fe en la persecución religiosa del siglo pasado. Su testimonio nos anima a hacer de la vida una ofrenda de amor a Dios y a los hermanos».
El Santo Padre siempre ha mostrado una especial cercanía hacia los religiosos asesinados por fanáticos de izquierdas durante la década de los años 30 del siglo XX. Su cruz pectoral contiene las reliquias de cinco santos agustinianos, entre ellos, las del beato Anselmo Polanco, obispo de la diócesis de Teruel, asesinado en 1939. Además, el Santo Padre ha dado luz verde a la beatificación de 288 mártires españoles a través de diversos decretos oficiales emitidos desde finales de 2025 hasta mediados de 2026.
Durante la misa de beatificación en la catedral de Ibiza del pasado sábado, el cardenal Semeraro, que representaba al Pontífice en la ceremonia, recordó que, «ante la historia de estos mártires, resuenan con especial fuerza las palabras de Jesús: Seréis llevados ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio. La palabra ‘mártir’ significa precisamente ‘testigo’».
«El mártir no es aquel que busca la muerte, sino aquel que no reniega de Cristo ni siquiera cuando la fidelidad al Evangelio lo expone a la muerte. No es la violencia sufrida lo que hace grande su testimonio, sino el amor al que permanece fiel. El martirio no celebra la muerte: proclama que la vida pertenece a Cristo y que la muerte no tiene la última palabra», concluyó.