Fundado en 1910

La dirección espiritual no es «manipulación con lenguaje religioso»Getty Images

Las diez «banderas rojas» para saber si estás sufriendo abuso de conciencia

Separación de la familia, desconfianza hacia otras realidades de la Iglesia o, incluso, amenazas con «la condenación eterna» en caso de abandonar el grupo: estas son algunas de las prácticas más degradantes «en nombre de Dios»

El abuso sexual es fácilmente identificable, pero existe otro tipo de abuso más sibilino, más difícil de detectar, más ambiguo: el abuso de conciencia. Básicamente, es el chantaje emocional o espiritual que condiciona el espacio de libertad de una persona y cercena su capacidad para elegir libremente.

En los últimos años han aparecido numerosos casos (aunque no es un tema únicamente de ahora) de grupos o personas dentro de la Iglesia que, con una apariencia espiritual y bienintencionada, invaden el espacio íntimo de la persona y la coaccionan para que tome una determinada decisión. «El abuso de conciencia en la dirección espiritual ocurre cuando quien te acompaña usa su posición de autoridad para controlar tus decisiones, tu libertad o tu relación con Dios, en lugar de ayudarte a discernir por ti mismo lo que el Señor quiere de ti», ha explicado el sacerdote Patxi Bronchalo en sus redes. «Cuando esto pasa, deja de ser dirección espiritual y se convierte en manipulación con lenguaje religioso», advierte, y ha facilitado diez «banderas rojas» para saber cuándo una persona, por muy espiritual que sea –o que aparente ser–, está incurriendo en un abuso de conciencia.

«No hables de esto con ningún otro sacerdote; solo conmigo»

La persona que comete abuso de conciencia se reviste –más o menos conscientemente– de una clarividencia moral que le permite «saber exactamente» lo que necesita su dirigido, y por eso tratará de monopolizar su criterio y sus decisiones. «El aislamiento nunca es de Dios. Un buen director espiritual te abre a la Iglesia, no te encierra en él mismo», alerta Bronchalo.

«Me tienes que contar esto, sí o sí»

El abuso de conciencia puede llegar a ser «una violación espiritual»Getty Images

Curiosidad malsana revestida de «necesito que me cuentes esto para poderte ayudar bien». Se presiona a la persona dirigida –en vez de respetar sus tiempos y su libertad– para que le cuente al manipulador todo lo que quiera saber. «El buen director espiritual no hurga en las heridas, ni fuerza la libertad. Hacerlo es romper la conciencia de la persona, es una violación espiritual», llega a afirmar el sacerdote.

«Tienes que venir a verme todas las semanas; si no, te desestabilizas»

Lamentablemente, las frases que ha enumerado Bronchalo no son exageraciones ni casos contadísimos, sino que se han multiplicado en ciertos grupos de la Iglesia hasta convertirse en una «cultura» de esa institución. Frases que se repiten como mantras y que se presentan como venidas directamente de Dios condicionan la libertad de la persona dirigida. «El objetivo de una buena dirección espiritual es que cada vez necesites ir menos, no más. Un buen director te lleva a Cristo, no a sí mismo para que dependas de él», observa Bronchalo.

«Eres mi hijo/-a espiritual predilecto»

¿Qué busca un director espiritual (manipulador espiritual, más bien) cuando le repite a su dirigido algo así? Seguramente, que se abra más, que se confíe más a él, que se cree un «vínculo especial» entre ellos, etc. No tiene por qué derivar necesariamente en un abuso sexual; el narcisismo del manipulador quizás se vea lo suficientemente halagado con saber que él es «único» para su dirigido.

«La dirección espiritual sana no crea vínculos de favoritismo ni de dependencia emocional. Al contrario: sana las relaciones desordenadas que la persona pueda tener con otros», explica el sacerdote.

«La dirección espiritual sana no crea vínculos de favoritismo ni de dependencia emocional»Getty Images

«No puedes hacer esto sin hablar antes conmigo»

El manipulador espiritual buscará que el dirigido le obedezca hasta el más mínimo detalle, puesto que él manifiesta «la voluntad de Dios» para esa persona. «Quien convierte su permiso en condición para vivir tu propia vida y tomar tus decisiones no te está ayudando con dirección espiritual; te está tutelando», subraya Bronchalo.

«Si te pasa algo malo es porque no me hiciste caso»

«Desconfía de quien utilice el dolor ajeno para reforzar su autoridad. Un buen director espiritual te ayudará a levantarte si te encuentras caído, no te lo echará en cada», apuntilla el sacerdote.

«Desconfía de quien utilice el dolor ajeno para reforzar su autoridad»Getty Images

«Esta es la vocación que Dios quiere para ti»

Lamentablemente, en algunos entornos de la Iglesia hay una cierta obsesión por los «números, números, números». Conseguir jóvenes, o vocaciones, o partidarios, o apoyos, o bienhechores, o donantes. El dirigido se convierte así en una estadística, en una fría cifra, en una meta, en un medio. Todo lo contrario que el Evangelio, donde el Buen Pastor abandona a las 99 ovejas por ir a buscar a la que se ha perdido.

El manipulador espiritual «se apoya en supuestas revelaciones privadas para imponer un camino» al dirigido. «La vocación la da Dios a la persona; el director espiritual solo acompaña», aclara Bronchalo.

«Si dejas el grupo, dejas a Dios»

«Salir de una comunidad religiosa o de un movimiento no es salir de la Iglesia»Getty Images

«Presenta la pertenencia a un grupo o carisma como condición de salvación. Salir de una comunidad religiosa o de un movimiento no es salir de la Iglesia ni abandonar la fe», enfatiza el sacerdote.

El ostracismo al que se condena a ex miembros de un grupo es, tal vez, demasiado frecuente en la Iglesia. «No fue fiel», «no perseveró», «no fue generoso» y frases similares se pronuncian con naturalidad entre integrantes que «sí son fieles». Sin embargo, en el momento en el que ellos disciernen que Dios les llama por otro camino, descubren que reciben el mismo trato...

Hay una frase aún más escalofriante: «Si dejas tu vocación, te juegas tu salvación eterna». No son pocas las personas que han abandonado la Iglesia porque alguno de sus miembros «comprometidos» les ha dedicado semejante desatino.

«Esta es la voluntad de Dios para ti»

El dirigido es tomado como un eterno inmaduro espiritual que necesita que su superior le marque el camino. Y, si no lo obedece, «puede llegar a pecar gravemente», porque lo que le ha dicho su director espiritual es la voluntad de Dios para él. «La obediencia en la Iglesia tiene límites claros, y un director espiritual no es un superior al que se deba sumisión», aclara Bronchalo.

«Tu familia no te entiende»

«Rompe vínculos sanos para ocupar todo el espacio. Aislar de los seres queridos es una de las señales más clásicas de control», alerta el sacerdote. En ocasiones, esta «sospecha» se extiende incluso hacia los obispos, hacia otras realidades de la Iglesia que son vistas con displicencia –cuando no con desprecio– o incluso hacia el mismo Papa, al que «han manipulado, engañado o puesto contra nosotros».