«Según el último censo», explica a la Agencia Fides el padre Antonio Ferreira, presidente de la comisión nacional del 500 aniversario de la evangelización de Santiago, «en Cabo Verde viven unas 500.000 personas, la mayoría jóvenes o muy jóvenes (más del 75%, ed.). El problema es que no tenemos recursos naturales. Las dos únicas fuentes de ingresos son el turismo y las remesas de los emigrantes. El principal problema que afecta a la vida cotidiana de todos es la falta crónica de agua debido a la escasez de lluvias, que tiene como consecuencia el aumento de la emigración.