Vista de las Cuatro Torres
Un sagrario en la planta 33: la capilla más alta de Europa está en Madrid
Tiene un aforo de 25 personas sentadas y allí se celebra misa cada día laborable a las 8:30 de la mañana
Cae la noche en Madrid y en la planta 33 de la Torre Emperador (una de las cinco, que antes se llama Espacio) se enciende una luz verde. Desde alguna ventana del Hospital La Paz puede ver y los pacientes allí ingresados dicen que les reconforta y acompaña.
Nada tiene que ver el destello esmeralda de la cuarta torre más alta de España con El gran Gatsby ni al otro lado se halla el embarcadero de la casa de Daisy. Lo que se esconde en la planta 33 del edificio de oficinas es la capilla más alta de Europa, situada a 130 metros de altura sobre el suelo de la Castellana.
Tiene un aforo de 25 personas sentadas y allí se celebra misa cada día laborable a las 8:30 de la mañana, mientras que la de los miércoles es a las 14 horas. Hace trece años, la puerta de acero inoxidable con un crucifijo que blinda la capilla se abrió y desde entonces sigue abierta para cualquiera que quiera pasar a saludar al Señor. El acceso es libre y gratuito, aunque es necesaria una inscripción online para pasar el control de seguridad del edificio.
El oratorio de la Torre Emperador
La tan característica luz verde está encendida todos los días del año, menos el Viernes y el Sábado Santo, pero se vuelve a dar al interruptor el Domingo de Resurrección. Para poder instalarla, hace trece años, tuvieron que pedir un permiso especial a AENA y preguntar de qué color podía ser. De haber elegido el rojo, podría despistar a alguna aeronave, aunque el plan inicial
No es la única capilla en un entorno empresarial. La sede de Telefónica en Las Tablas o las oficinas del Banco Santander cuentan también con sendos oratorios para que sus empleados puedan rezar. En su interior, los bancos para 25 personas son de acero forrado en cuero y las paredes de madera ignífuga. Una imagen de la Virgen con una bandera de España y un Cristo crucificado de espaldas a la sierra norte de Madrid completan la estampa.
El 3 de febrero de 2010, el entonces arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, fue quien bendijo el pequeño templo. En el acto, el también presidente de la Conferencia Episcopal estuvo acompañado por el consejo de administración de Grupo Villar Mir, así como por directivos y empleados de las distintas compañías.
La idea surgió de forma espontánea de un grupo de trabajadores de la torre y fue acogida con entusiasmo por Juan Miguel Villar Mir, que impulsó y financió el proyecto. Aunque solo hay una celebración diaria, y no se admiten bodas, bautizos ni comuniones, el oratorio permanece abierto desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche y la luz colocada en la parte trasera del sagrario recuerda a todos los madrileños que en el centro de negocios que nunca duerme Cristo siempre está despierto.