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San Agustín de Hipona, de Philippe de Champaigne

Tras los pasos de san Agustín: la peregrinación que recrea el camino del santo entre Roma y África

La peregrinación sigue idealmente las huellas dejadas por el santo Doctor de la Iglesia cuando, en el año 387 d.C., él y su madre llegaron al corazón del entonces puerto de Roma para embarcarse rumbo a África

Cincuenta kilómetros recorridos entre Roma y Ostia, el antiguo puerto sobre el mar Tirreno de la Ciudad Eterna, por San Agustín y su madre Santa Elena.

Un camino que, atravesando amplias panorámicas de la campiña romana, sigue idealmente las huellas dejadas por el santo Doctor de la Iglesia cuando, en el año 387 d.C., él y su madre llegaron al corazón del entonces puerto de Roma para embarcarse rumbo a África.

Aurelio Agustín de Hipona (así se llamaba el santo) y Mónica permanecieron en Ostia Antica durante tres meses, hasta que su madre falleció tras una enfermedad en agosto de 387. San Agustín pasó solo seis meses en este lugar, que, sin embargo, permaneció en su corazón el resto de su vida no solo porque allí estaba enterrada su madre, sino también porque le fascinaba la belleza de los lugares que conservaban tantas huellas de la Antigüedad, centro de sus eruditos estudios. Tan profundo era su afecto por el litoral romano que impulsó a Juan Pablo II a proclamar a San Agustín patrón de Ostia.

La Opera Romana Pellegrinaggi (organismo vaticano que organiza las peregrinaciones) ha identificado este itinerario en honor de San Agustín, que va desde el litoral romano hasta el centro histórico de Roma. En este mapa elaborado por la Orden de los Agustinos Recoletos se plasman los lugares de la vida del santo.

Un paseo desde Ostia a Roma

La salida es desde la basílica de Sant'Aurea, en el centro de Ostia Antica, en la pintoresca plaza del antiguo pueblo medieval donde se dice que murió la madre de san Agustín. Continuamos hacia el Parque Arqueológico, segunda etapa del paseo, donde se pueden contemplar antiguas viviendas, el gran anfiteatro, estatuas y columnas para sumergirse en el pasado y la historia. Dejando atrás el parque, se entra en la campiña romana, sumergiéndose en la naturaleza. Aquí también se encuentran numerosas iglesias y hallazgos arqueológicos que siguen los caminos recorridos por san Agustín y su madre antes de partir hacia África. La llegada está prevista en el centro de Roma, con la última etapa hasta la Basílica de San Agustín en Campo Marzio, donde se trasladaron los restos de santa Mónica.

La idea de crear rutas que sigan las hazañas de san Agustín nació con motivo del 725 aniversario de su proclamación como Doctor de la Iglesia por el Papa Bonifacio VII, así como del 1300 aniversario del traslado de sus restos de Cerdeña a Pavía. Fue en el año 723, cuando por iniciativa del rey lombardo Liutprand, gobernante ilustrado de un reino que se extendía desde el norte hasta el centro y el sur, los restos llegaron a Pavía, capital del reino en aquella época.

La Opera Romana Pellegrinaggi, con la ruta propuesta, pone en el punto de mira a un «hombre extraordinario» que aún hoy tiene «mucho que decir a la gente, tanto con el ejemplo como con la enseñanza».

Nuevos hallazgos arqueológicos

El Papa Francisco, en 2013, deseó que este santo autorizado «ayude a mantener viva en nuestras vidas la inquietud de la búsqueda espiritual, la inquietud del encuentro con Dios, la inquietud del amor».

En los últimos días, durante unas excavaciones se ha descubierto el lugar más importante de la estancia de san Agustín en Ostia: la basílica de los Santos Pedro, Pablo y Juan Bautista. Es el lugar donde rezaron san Agustín, su madre Mónica, su hijo Adeodato y sus amigos Evodio y Alipio. Sepultada durante siglos bajo un extenso terreno agrícola, la basílica cristiana de Ostia, uno de los primeros edificios de culto de esta entidad, se encontraba en las afueras de la antigua ciudad portuaria romana, en el Parque Arqueológico de Ostia Antica.

Salió parcialmente a la luz gracias a las excavaciones realizadas bajo el ardiente sol de agosto por un equipo internacional de treinta arqueólogos dirigido por Norbert Zimmermann, subdirector del Instituto Arqueológico Alemán de Roma. Las huellas del templo cristiano se perdieron bajo capas de arena y tierra.

Las excavaciones se reanudarán en el verano de 2024 y no se descarta que sigan deparando sorpresas, quizá relacionadas con los tres meses en los que el autor de las Confesiones permaneció en Ostia con Santa Mónica.