El economista y exministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla
Jordi Sevilla, de ministro de Zapatero a azote de Sánchez
El economista valenciano de 69 años lanza un pulso al PSOE más sumiso, manso y sometido de la historia del socialismo español
¿Será capaz el exministro Jordi Sevilla de canalizar el hastío y desencanto que, desde hace años, sienten amplios sectores del socialismo español? En las próximas semanas se sabrá si este economista de 69 años, independiente y crítico, socialista del ala centrista, mucho mejor formado que Pedro Sánchez, pero sin poder ni relevancia pública, podrá movilizar suficientes voces poderosas para forzar al actual partido socialista -dócil como nunca en su historia a su secretario general- a realizar la reflexión que él propone, todo un pulso revolucionario que no ha hecho más que empezar.
Jordi Sevilla Segura (Valencia, 1956), casado y padre de tres hijos, es de esos hombres bien formados que tiene una carrera profesional al margen de la política. Licenciado en Ciencias Económicas, ingresó por oposición en el Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. Ha trabajado en la consultora Pricewaterhouse Coopers (2009-15) y ha presidido Red Eléctrica Española (2018-20), hasta que dejó este cargo -uno de los mejor pagados- harto de las injerencias de la entonces ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Y ha publicado más de 20 libros, la mayoría de ellos de economía, pero también dos novelas.
Viviría mucho mejor lejos de la cosa pública, pero tiene vocación política y de partido, y en esto lleva más de la mitad de su vida, con largos paréntesis en la empresa pública y privada. Ya en 1985 le fichó Felipe González como asesor de Relaciones Económicas Internacionales en el gabinete de la Presidencia del Gobierno. Después fue jefe de Gabinete de Solbes (1991-96), diputado del Congreso (2000-09) y ministro de Administraciones Públicas (2004-07).
Aprender economía «en dos tardes»
Pero su intervención más sonada ocurrió cuando, siendo ministro, un micrófono le pilló ofreciéndose a enseñar economía en un par de tardes al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero: «Lo que tú necesitas saber para esto son dos tardes», le espetó.
Años después de que Zapatero prescindiera de él, en 2015, le llamó Pedro Sánchez, aun en la oposición, para encargarle su programa electoral económico, con el que iba a «transformar España». Se conocían desde 2000, cuando Sánchez era solo un ambicioso economista recién licenciado y Sevilla lo había acogido en la Secretaría de Economía del PSOE.
Sevilla dejó su puesto en Pricewaterhouse y se fue con Sánchez, quien le encargó en febrero de 2016 que negociara con otras fuerzas políticas un acuerdo de Gobierno, pero acabó enfrentado al Podemos de Pablo Iglesias. Por otro lado, se mostraba partidario de pactar con Bildu y con los separatistas porque, según decía, prefería que «los que mataban» y los que proclamaron la independencia unilateral de Cataluña «negociaran enmiendas a los presupuestos», en lugar de que siguieran «echados al monte».
Lodazal mediático
En 2018, cuando triunfó la moción de censura, el economista dio a entender que había rechazado ser ministro del nuevo presidente del Gobierno: «Quienes convierten la política en un pim pam pum parlamentario y en un lodazal mediático, ¿de verdad se sorprenden de que haya gente que no quiera renunciar a su vida/profesión para meterse en ese territorio tan hostil! Pa pensar». Y Sánchez le nombró presidente de Red Eléctrica, donde resistió hasta que tarifó con Ribera.
A partir de ese momento empezó a criticar en público varias decisiones de Sánchez: defendió el derecho a discrepar, dijo que la amnistía debería ser pactada con el PP o sometida a referéndum, era partidario de extender diez años más la vida de las nucleares, pidió elecciones y fue subiendo el tono hasta que el pasado diciembre anunció la publicación de un manifiesto que acaba de salir a la luz.
Hace ya varios años que amplios sectores del socialismo español buscan una alternativa al sanchismo. Esa búsqueda fue tomando velocidad a medida que el actual PSOE se iba alejando de la socialdemocracia, pero ahora se ha convertido en una emergencia con los escándalos de corrupción, la inmoralidad, los ataques a la separación de poderes y el desprecio a las mujeres acosadas. La pregunta es si este exministro será capaz de canalizar la gran decepción que ha provocado Sánchez.