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Bothrops caribbaeus

Bothrops caribbaeusJeremy Holden / Fauna & Flora

Estas son las 10 especies que llegan a 2026 al borde de la extinción

La organización Fauna & Flora recuerda que la conservación no es solo proteger animales o plantas aisladas, sino salvaguardar ecosistemas, culturas locales y el equilibrio del planeta

Con el inicio de 2026, es buen momento para recordar aquellas especies que, por una causa u otra, corren peligro de desaparecer en nuestro planeta. Flora y fauna pueden extinguirse debido a la sobreexplotación, al cambio de las condiciones climáticas en las que habitan, a la pérdida y degradación del hábitat o incluso al tráfico ilegal de especies. En cualquier caso, lo importante es dar la voz de alarma antes de que esta situación se convierta en irreversible.

Por ello, la organización conservacionista Fauna & Flora ha puesto el foco en una selección de especies amenazadas que marcarán su agenda de trabajo durante el año. Desde iguanas que solo sobreviven en una isla caribeña hasta halcones capaces de superar en velocidad al peregrino, la lista refleja tanto la riqueza de la biodiversidad mundial como la urgencia de actuar para evitar nuevas extinciones.

Uno de los casos más esperanzadores es el de la iguana de cola espinosa de Utila (Ctenosaura bakeri), un reptil endémico de una pequeña isla de Honduras y estrictamente ligado a los manglares. Gracias a proyectos de restauración de este ecosistema y a programas de cría en cautividad, su población parece haber aumentado, aunque sigue catalogada como especie en peligro crítico.

Muy distinto es el destino de la fer de lance de Santa Lucía (Bothrops caribbaeus), una serpiente venenosa temida por la población local. A pesar de su mala fama, no es agresiva y su supervivencia depende ahora de iniciativas educativas que promuevan la convivencia y reduzcan su persecución. Algo similar ocurre con la anguila europea (Anguilla anguilla), cuyo espectacular viaje migratorio hasta el mar de los Sargazos está en riesgo: en apenas 25 años, su población ha caído de forma drástica debido a la sobrepesca, la contaminación y la fragmentación de ríos.

Entre las especies más llamativas figura la tarántula arcoíris india (Cilantica psychedelicus), también conocida como «tigre psicodélico de la tierra». Endémica de los bosques del sur de la India, esta araña de colores iridiscentes habita en taludes junto a carreteras, lo que la hace especialmente vulnerable a obras y al comercio ilegal de mascotas. Equipos locales, liderados por mujeres científicas, trabajan para protegerla mediante estudios de campo y sensibilización comunitaria.

África también aporta especies clave a esta lista, como el pangolín de Temminck (Smutsia temminckii), un mamífero cubierto de escamas que camina erguido apoyándose en su cola. Es víctima del tráfico ilegal de carne y escamas, y su recuperación pasa por centros de rehabilitación como el que Fauna & Flora apoya en Mozambique, donde animales rescatados vuelven a la naturaleza tras recibir cuidados.

halcon

Halcón sacreNature Picture Library

En los cielos de Asia Central, el halcón sacre (Falco cherrug) simboliza el choque entre tradición y conservación. Apreciado desde hace siglos en la cetrería, su captura ilegal ha reducido la población silvestre a menos de 30.000 ejemplares. En 2026 se intensificará el seguimiento del comercio y de sus poblaciones para frenar su declive.

Entre los primates, el gibón cao vit (Nomascus nasutus) destaca por su extrema rareza. Redescubierto en 2002 tras creerse extinto, su población es tan reducida que cualquier cambio puede ser fatal. Un nuevo censo previsto para este año permitirá evaluar si los esfuerzos de protección han dado resultados.

Los océanos tampoco quedan al margen. El pez guitarra de barbilla negra (Glaucostegus cemiculus), una especie que parece mitad tiburón y mitad raya, se encuentra al borde de la desaparición por la sobrepesca. En el Atlántico oriental y el Mediterráneo se trabaja para reforzar áreas marinas protegidas y reducir las capturas accidentales.

La lista se completa con protagonistas inesperados, como los tulipanes silvestres de Asia Central (Tulipa fosteriana), origen de las variedades cultivadas en todo el mundo. Más de la mitad de las especies globales crecen solo en esta región y muchas están amenazadas por el pastoreo, la urbanización y el cambio climático. También figura el leopardo nebuloso (Neofelis nebulosa), un felino del sudeste asiático perseguido por su piel y partes del cuerpo.

Estas «especies a seguir» en 2026 son un recordatorio de que la conservación no es solo proteger animales o plantas aisladas, sino salvaguardar ecosistemas, culturas locales y el equilibrio del planeta. La carrera contra el tiempo continúa.

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