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Un puma transporta un pingüino en la boca

Un puma transporta un pingüino en la boca

La población de pumas se dispara en la Patagonia... a costa de cazar pingüinos

Un estudio científico subraya que los subsidios energéticos entre ecosistemas pueden tener efectos en cascada

La sobrepoblación de lobos y jabalíes se ha convertido en un problema creciente en amplias zonas de España, con consecuencias cada vez más visibles para el medio rural, la seguridad vial y el equilibrio de los ecosistemas. El aumento de estos animales, favorecido por la falta de depredadores naturales, los cambios en el uso del territorio y determinadas políticas de protección, ha intensificado los daños a la ganadería, los cultivos y las infraestructuras, reabriendo el debate sobre su gestión y control.

En otras zonas del mundo, este patrón se repite, aunque de manera diferente. Es el caso de los pumas en la Patagonia, en Argentina, que han visto multiplicada su población en los últimos años. Esto se debe, según un estudio científico publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, a que los felinos cazan pingüinos de Magallanes, con presencia de varias colonias en el Parque Nacional Monte León, donde también habitan los pumas.

El concepto clave del estudio es el de «subsidio marino», un término ecológico que describe cómo la energía o los nutrientes de un ecosistema –en este caso, el mar– pasan a otro, influyendo en su estructura y funcionamiento. Este tipo de subsidios se ha documentado en múltiples sistemas donde los recursos de un ambiente, como peces o insectos acuáticos, se transfieren a comunidades terrestres cuando son consumidos por depredadores o descomponedores, alterando así las redes tróficas locales.

En Monte León, los investigadores observaron que los pumas que forrajean cerca de la costa consumen de forma regular pingüinos, un recurso proteico particularmente rico y fácil de acceder durante la temporada de reproducción de las aves. Este aporte «extra» de alimento ha tenido consecuencias ecológicas profundas.

Un puma se dirige hacia una colonia de pingüinos

Un puma se dirige hacia una colonia de pingüinosMitchel Serota

Cambios en comportamiento y densidad poblacional

Otra de las derivaciones de este cambio de alimentación fue el cambio en el comportamiento territorial y social de los pumas. Estos, de tradición solitaria, modificaron su patrón de movimiento en presencia de las colonias de pingüinos, reduciendo el tamaño de su área de caza y regresando con mayor frecuencia al mismo lugar para aprovechar esta fuente constante de alimento.

La disponibilidad de esta nueva fuente de recursos se asoció con una densidad poblacional de pumas inusualmente alta, muy por encima de los valores previamente registrados para la especie en otras regiones. Este patrón sugiere que la presencia de subsidios marinos puede facilitar la coexistencia de un mayor número de individuos de una especie depredadora, algo que rara vez se observa en ambientes donde la energía procede únicamente de la cadena alimentaria terrestre.

Dejando a un lado la sorpresa de ver a grandes felinos alimentarse de aves marinas, el estudio subraya que los subsidios energéticos entre ecosistemas pueden tener efectos en cascada. Un cambio en la disponibilidad de recursos no solo modifica el comportamiento y la biología de una especie, sino que también puede alterar las relaciones depredador-presa, la composición de comunidades y, en última instancia, la estructura de los ecosistemas locales y adyacentes.

Este tipo de investigaciones, por tanto, retan la visión tradicional de los hábitats como unidades aisladas y muestran cómo los vínculos entre mar y tierra pueden redibujar las reglas ecológicas. En un momento en que se multiplican los esfuerzos de conservación y restauración de grandes depredadores, comprender cómo responden estos animales a recursos no convencionales será clave para diseñar estrategias de gestión más efectivas y adaptativas.

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