Edificio de los Juzgados de Palma
Presunta estafa
Sin mangas, manchado y pegado con silicona: el vestido de novia que ha valido una denuncia por estafa en Palma
Una mujer, que se casó el pasado mes de octubre, ha denunciado a la propietaria de la tienda que confeccionó su traje nupcial: «Un auténtico despropósito»
¿Qué novia no sueña con su vestido de boda? ¿Qué mujer no vive con una ilusión indescriptible cada prueba, cada ajuste y cada detalle de la prenda con la que imagina uno de los días más importantes de su vida? La protagonista de esta historia es una de tantas enamoradas que querían llegar al altar deslumbrando... Y acabó en tratamiento por ansiedad debido al desastre de vestido que una tienda de Palma le confeccionó para el gran día. La propietaria del establecimiento ha sido denunciada por estafa.
Según la querella interpuesta por las abogadas Martina Cladera y María José Galmés de Excellence Abogados, la novia encargó no solo su vestido principal para la ceremonia, sino también un segundo diseño para después del enlace. Además, confió la elaboración de los trajes de su madre, de sus dos abuelas y de cinco damas de honor, así como diversos complementos como pajaritas, corbatas, pañuelos y otros detalles para los familiares. Por todo este conjunto de trabajos -siempre según la denuncia presentada ante los juzgados de Vía Alemania- se abonó por adelantado un total de 3.045 euros.
Durante los meses previos al enlace, la mujer y sus familiares estuvieron realizando pruebas y toma de medidas en la tienda. Lo normal en estos casos.
Pero según se acercaba el gran día comenzaban a surgir las primeras señales de alarma. Los vestidos no estaban acabados, la denunciada no remataba los detalles y la familia se impacientaba. No obstante, la mujer aseguraba por activa y por pasiva que todo estaría listo.
«Auténtico despropósito»
No fue así. La denuncia califica el resultado como un «auténtico despropósito». El vestido de novia para la ceremonia llegó sin mangas, con manchas visibles y botones pegados con silicona. La parte trasera estaba inacabada, lo que impedía cerrarlo. Ante la situación límite, fueron el sastre del novio y la fotógrafa quienes, de manera improvisada, cosieron el vestido al sujetador y a la faja para que la novia pudiera caminar hacia el altar.
El segundo vestido, destinado a la celebración posterior, tampoco cumplía con lo acordado: había sido modificado sin consentimiento y resultó excesivamente estrecho, con las cintas del corsé demasiado cortas, lo que obligó a nuevos arreglos de urgencia.
El traje de la madre de la novia tampoco estaba en condiciones ya que carecía de mangas, presentaba malos acabados, hilos sueltos y dejaba visible el sujetador.
La situación fue aún más grave para el resto de la familia. Las abuelas no recibieron sus vestidos y tuvieron que vestirse con prendas prestadas por las wedding planner -las organizadoras del enlace-, mientras que una de ellas ni siquiera ha recuperado una falda de su propiedad que había entregado para completar el conjunto. Ninguna de las damas de honor pudo lucir el vestido encargado y pagado: algunos estaban sin coser, otros sujetos con alfileres, uno no tenía cremallera y otro directamente no fue entregado. Los complementos tampoco coincidían con lo pactado, ya que las corbatas fueron sustituidas por otras compradas en una tienda de bajo coste, y las pajaritas y pañuelos presentaban distintos tamaños y una confección deficiente.
A la fuga
Y por si fuera poco, el mismo día de la ceremonia, ante el caos generado, la propietaria del negocio abandonó la finca sin dar explicaciones.
La denunciante sostiene que lo ocurrido supuso un daño profundo, no solo económico sino también emocional. Asegura que no pudo disfrutar de su boda ni de su luna de miel y, desde entonces, padece un trastorno de ansiedad por el que continúa recibiendo tratamiento especializado casi un año después de los hechos. La Justicia dirá si fue estafa o no.