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27 de febrero de 2024

3.- Que toda la familia arme el pesebre de Belén También propone que toda la familia participe en el armado del pesebre, porque es una oportunidad para que “entren en contacto con el misterio de la Navidad”. Asimismo, invita a que los miembros de la familia “se recojan en un momento de oración o de lectura de las páginas bíblicas referidas al episodio del nacimiento de Jesús”. 4.- Rezar la Novena de Navidad El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia indica que la Novena de Navidad es un ejercicio de piedad valioso, que ayuda a preparar el corazón para la celebración del nacimiento del Niño Jesús. También destaca que es una práctica antigua que “nació para comunicar a los fieles las riquezas de una Liturgia a la cual no tenían fácil acceso”. La Novena de Navidad inicia el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre. Puede encontrarla AQUÍ. 5.- Lecturas bíblicas que invitan a la conversión La Santa Sede también recomienda profundizar en los pasajes bíblicos que se leerán durante el Adviento, porque invitan a la conversión “mediante la voz de los profetas y sobre todo de Juan Bautista”. El Vaticano recuerda que “Dios mantenía, mediante las profecías, la esperanza de Israel en la venida del Mesías” y que “está sólidamente enraizada en el pueblo cristiano la conciencia de la larga espera que precedió a la venida del Salvador”. 6.- Rezar la Corona de Adviento y preparar las posadas El Vaticano indica que el rezo de la Corona de Adviento y el encendido de sus cuatro velas se ha convertido en un símbolo de este tiempo de preparación en los hogares cristianos. En ese sentido, explica que en el encendido de cada vela, correspondiente a los cuatro domingos de Adviento, se recuerdan “las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo”. También invita a participar en la celebración de las “posadas”, una “tradición española y latinoamericana” que representa “el camino de José y María hacia Belén, y su búsqueda de un lugar acogedor para el nacimiento de Jesús”.

Una corona de advientoPexels

Este es el significado de la corona de Adviento: de origen pagano pero lleno de simbolismo cristiano

Los primeros misioneros cristianos aprovecharon esta práctica para evangelizar a esos pueblos y relacionarla con la venida de Cristo, la verdadera luz del mundo

La corona de Adviento es uno de los símbolos más representativos de este tiempo litúrgico que nos prepara para la celebración de la Navidad. Pero, ¿cuál es el origen y el significado de esta tradición que adorna muchos hogares y templos cristianos?
Según algunos historiadores, la corona de Adviento tiene sus raíces en una costumbre pagana de los pueblos germanos, que consistía en encender velas durante el invierno para invocar al dios sol y propiciar su regreso con la primavera. Los primeros misioneros cristianos aprovecharon esta práctica para evangelizar a esos pueblos y relacionarla con la venida de Cristo, la verdadera luz del mundo.
No obstante, la forma actual de la corona de Adviento se remonta al siglo XIX, cuando el pastor luterano Johann Wichern, fundador de una casa de acogida para niños pobres en Hamburgo, Alemania, ideó una rueda de madera con 19 velas pequeñas y cuatro grandes para contar los días hasta la Navidad. Las velas pequeñas se encendían de lunes a sábado y las grandes los domingos. Con el tiempo, esta rueda se simplificó y se convirtió en la corona de cuatro velas que conocemos hoy.
La corona de Adviento está llena de simbolismo cristiano. Su forma circular expresa el amor eterno de Dios y la unidad de los fieles. El color verde de las ramas de pino o abeto representa la esperanza y la vida nueva que nos trae Jesús. Las cuatro velas, que se encienden progresivamente cada domingo de Adviento, simbolizan las cuatro etapas de la historia de la salvación: la creación, la encarnación, la redención y la consumación. Las velas en la corona de Adviento representan las cuatro semanas que preceden a la Navidad, en las que los cristianos se preparan para celebrar el nacimiento de Jesús. Las llamas de las velas también expresan la fe, la esperanza, el amor y la alegría que nos trae Jesús.
El color de las velas también tiene un significado. Tres de las velas son de color morado, que indica la actitud de penitencia, conversión y vigilancia que debemos tener para acoger al Señor que viene. Y la otra es de color rosa, que se enciende el tercer domingo de Adviento, llamado Gaudete (alégrate), y que representa el gozo por la cercanía de la Navidad. Algunas personas también colocan una quinta vela de color blanco en el centro de la corona, que se enciende en la víspera de Navidad y que simboliza la presencia de Dios y la pureza de Cristo.
La corona de Adviento es, pues, una invitación a vivir este tiempo con sentido cristiano, haciendo oración en familia y renovando nuestra fe y nuestro amor a Dios y al prójimo. Que la luz de Cristo, que pronto celebraremos en su nacimiento, ilumine nuestras vidas y las de todo el mundo.
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