Desde Jaén hasta Mondoñedo-Ferrol, pasando por Cartagena, Ceuta o Barcelona, los jóvenes españoles se hicieron notar en la capital italiana. En Via della Conciliazione, por ejemplo, un nutrido grupo de la diócesis de Toledo irrumpía con entusiasmo coreando «¡Viva Cristo Rey!» mientras, en dirección contraria, los de Segovia respondían tocando el clarinete y cantando.