Fundado en 1910

Asalto Final: Calendario Misionero Extremo #OmnesGentesProject 2025-2026

De las minas de carbón al Polo Norte: las misiones extremas para redimir esclavos y bautizar tribus que buscan voluntarios

El sacerdote Federico Highton explica en un vídeo el calendario 2025-2026 de su proyecto misionero: el 'Asalto Final', impulsado por el Omnes Gentes Project, una iniciativa orientada a llevar el Evangelio a algunas de las periferias más peligrosas del planeta

No faltan iniciativas durante el verano y a lo largo del año para participar en semanas de voluntariado o experiencias de misión organizadas especialmente para jóvenes. Pero lo que presenta el Padre Federico Highton se sale de los esquemas típicos. En un video en el que explica el calendario de misiones del Omnes Gentes Project (OGP), fundado por él junto al Padre Olivera Ravasi, lo presenta bajo el nombre de «Asalto Final».

En general, el término 'asalto final' alude a una fase decisiva dentro de cualquier proceso. De ahí que no resulte casual que hayan adoptado este nombre: remite a ese último impulso, al momento del todo o nada en el que se juega el resultado final. En este caso, se traduce en un despliegue de raides misioneros orientados a llevar el nombre de Cristo hasta regiones hostiles o territorios donde aún no ha sido anunciado.

No se trata simplemente de una invitación al voluntariado, sino de la movilización de auténticas fuerzas especiales espirituales hacia algunas de las periferias más hostiles del planeta: desde zonas de guerra en Indochina hasta la redención de esclavos en minas de carbón.

Una convocatoria para laicos y religiosos

El calendario, que abarca desde octubre de 2025 hasta diciembre de 2026, clasifica las expediciones según un código de colores que mide la dificultad y la peligrosidad del terreno. Las misiones azules se definen como difíciles pero no peligrosas; las rojas añaden el factor del riesgo real a la dureza del entorno. Sin embargo, son las misiones de color negro las que definen el espíritu de este proyecto: calificadas como «muy peligrosas», incluyen desafíos como la redención de cautivos y esclavos en zonas de conflicto y minas de carbón.

El itinerario configura una geografía exigente. Entre los hitos destacados se encuentran misiones en la selva del Darién (Panamá) destinada a jóvenes, incursiones en el Amazonas visitando tribus remotas, y operaciones en zonas de Indochina actualmente devastadas por la guerra. Todo con un objetivo: alcanzar a aquellas etnias que todavía no conocen el nombre de Cristo.

La ambición del «Asalto Final» no conoce fronteras climáticas ni políticas. El programa incluye una expedición al Polo Norte el próximo julio, misiones tribales en Centroamérica y una incursión en el altiplano tibetano hacia el final de este año. Especial atención merece la denominada «Fatwa Mission», que contempla la redención de cautivos en diversas etapas a lo largo de Asia.

Para los padres Highton y Olivera Ravasi, la misión es una urgencia vinculada a la salvación de las almas. «¿Tienes el fuego de Cristo en tu corazón y quieres incendiar el mundo?», interpela la frase inicial del formulario Mission Special Force (Fuerza Especial de Misión), una convocatoria abierta tanto a laicos como a religiosos de cualquier comunidad católica. «Todo católico debe ser misionero y llevar la misión en su corazón», continúa el texto.

Calendario de las misiones que OGP llevará a cabo este año

El perfil del misionero

El proceso de selección para formar parte de este equipo no es una mera formalidad. A través del formulario, los aspirantes deben acreditar no solo su bautismo y filiación parroquial, sino también sus habilidades en áreas como la medicina, la construcción o los idiomas. Se pregunta explícitamente sobre la disposición del candidato para misionar en países remotos o desafiantes y su capacidad para trabajar con poblaciones vulnerables.

Incluso el estado de salud y los contactos de emergencia son datos cruciales, dada la naturaleza extrema de los destinos. Sin embargo, el proyecto enfatiza que la participación no se limita a quienes viajan; el «Asalto Final» requiere de una retaguardia espiritual y material: aquellos que rezan y ofrecen sus sacrificios cotidianos desde casa, y quienes sostienen económicamente las expediciones para que la cruz pueda plantarse donde nunca antes ha llegado.