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Las consagraciones episcopales de 1988FSSPX

Los lefebvrianos revelan quiénes serán los cuatro obispos que consagrarán sin mandato pontificio

No obstante, la Casa Generalicia subraya que la elección y consagración de estos elegidos no procede «de ninguna voluntad de reivindicar un poder de jurisdicción ni de establecer una autoridad paralela en la Iglesia»

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) ha hecho públicos este martes los nombres de los cuatro sacerdotes que recibirán la consagración episcopal el próximo 1 de julio en Écône (Suiza). El anuncio llega pocos días después de una nota del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en la que este paso es calificado como un «acto cismático», con referencia al magisterio de san Juan Pablo II en su carta apostólica Ecclesia Dei. El prefecto del dicasterio, Víctor Manuel Fernández, subrayó que la adhesión formal a un cisma constituye una «grave ofensa a Dios» y comporta la excomunión automática prevista por el derecho canónico de la Iglesia.

Sin embargo, la Fraternidad no parece dar mayor importancia a los avisos procedentes de Roma y mantiene su decisión. Los cuatro elegidos para el episcopado son sacerdotes con responsabilidades de gobierno y formación dentro de la 'estructura' lefebvriana. Se trata del padre Pascal Schreiber (53 años), de nacionalidad suiza y actual director del seminario de Zaitzkofen en Alemania; del padre Michael Goldade (45 años), estadounidense y director del seminario Saint Thomas Aquinas en Virginia; del padre Michel Poinsinet de Sivry (42 años), francés y superior del distrito del Benelux; y del padre Marc Hanappier (34 años), también francés y profesor de metafísica y dogma en el seminario de Dillwyn.

Davide Pagliarani, superior general de la FSSPX, ha revelado que los expedientes de los candidatos fueron presentados al Papa, acompañados de explicaciones sobre el carácter «excepcional» de esta iniciativa. Paradójicamente, desde la Casa Generalicia, subrayan además que la elección y consagración de estos elegidos no procede «de ninguna voluntad de reivindicar un poder de jurisdicción ni de establecer una autoridad paralela en la Iglesia». Es más, insisten en que «de ningún modo constituyen una negación, un rechazo o un desafío al poder de jurisdicción supremo, pleno e inmediato del Vicario de Cristo sobre la Iglesia universal».

Respuesta a las sanciones de Roma

El contexto de este anuncio está marcado por la firme postura de Pagliarani frente a las posibles represalias canónicas. El Superior General ha manifestado abiertamente que la Fraternidad no teme una nueva excomunión, similar a la que pesó sobre sus obispos tras las consagraciones de 1988. En declaraciones recientes, Pagliarani afirmó que «en las presentes circunstancias, las eventuales penas canónicas no tendrían ningún efecto real».

Según el Superior General, los lefebvrianos justifican su desobediencia basándose en lo que denominan un «estado de grave necesidad» para la salvación de las almas, argumentando que en la Iglesia actual existe una «crisis de fe sin precedentes» y una «insuficiencia de recursos» en las parroquias convencionales para asegurar «la predicación íntegra de la verdad y de la moral católicas, así como a la administración de los sacramentos tal como la Iglesia los ha concebido siempre».

Incluso Pagliarani ha comparado la situación de la Fraternidad con el pragmatismo mostrado por Roma en casos como el de China, donde la Santa Sede ha acabado aceptando nombramientos episcopales realizados unilateralmente por Pekín. «No veo cómo el Papa podría temer un peligro mayor para las almas por parte de la Fraternidad que por parte del gobierno de Pekín», afirmó el líder de los lefebvrianos en una entrevista.

A pesar de que el Vaticano ha evocado la excomunión, la Fraternidad asegura que afrontará cualquier sanción «sin amargura», considerándola una situación temporal que el tiempo y la Providencia terminarán por revertir. Con la revelación de estos candidatos, la Fraternidad ignora el reciente ultimátum de la Santa Sede y encamina a la Iglesia hacia una «ruptura decisiva» que podría consumarse el próximo 1 de julio.