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León XIV llega al estadio Santiago Bernabéu del Real MadridAFP

«¡Nada os turbe, nada os espante!»: el 'rugido' de León XIV ante una emocionada multitud de 70.000 personas en el Bernabéu

Ha pedido a los católicos madrileños volver a aprender el «arte espiritual de ser cordiales», sin el cual el anuncio del Evangelio corre el riesgo de degradarse en una «repetición impersonal» que solo genera frustración

El Santiago Bernabéu no ha rugido esta tarde por un gol en el último minuto, sino por la presencia del Vicario de Cristo, quien ha querido encontrarse en su último día en Madrid con las comunidades diocesanas de la capital. A estas les ha lanzado un desafío: pasar de una fe de «hoja de cálculo» a una auténtica «polifonía de esperanza». Una invitación a no medir la vitalidad de la Iglesia únicamente por estadísticas o balances, sino por su capacidad de generar comunión en medio de la complejidad de la gran ciudad.

En un encuentro que ha desbordado todas las plazas disponibles, el Santo Padre ha dejado en Madrid un testamento de cercanía y una hoja de ruta para la evangelización en las grandes ciudades, justo antes de encarar la segunda etapa de su visita a España, que comenzará mañana con su partida hacia Barcelona.

Desde los primeros compases de su discurso, León XIV agradeció al cardenal José Cobo la metáfora musical que articuló el acto. «Esta velada es un gran himno de fe», comenzó diciendo, para advertir de inmediato que la Iglesia no es una empresa de gestión de sentimientos, sino una familia que debe aprender el «arte de la polifonía, es decir, de la unidad en la diversidad». Para el Papa, en una sociedad obsesionada con las métricas, es vital recordar que «los números, los datos y los hechos no son suficientes para generar comunidad: nuestro corazón necesita cantar».

León XIV ha sido recibido por una emocionada multitud de 70.000 personasAFP

La misión en las grandes urbes

El análisis del Pontífice reconoció en Madrid un pueblo que ama la música y el encuentro, pero que no es ajeno a los «conflictos, la resignación y, a veces, la desesperación». Por eso ha recordado que la capital de España es mucho más que la sede de grandes instituciones; es el destino de miles de personas que buscan una oportunidad y que necesitan encontrar una «alegría contagiosa» que no sea una emoción pasajera, sino un «modo estable de ser».

El Papa ha instado a los fieles a no encerrarse en entornos donde se sientan seguros, «entre personas que siempre cantan la misma melodía». Recordando la idea de su encíclica Magnifica humanitas, León XIV ha insistido en que «la verdad es sinfónica» y siempre supera nuestras categorías individuales, invitando a los madrileños a buscar al Resucitado allí donde aún no lo han buscado, en los núcleos más profundos del alma de la ciudad.

Reconstruir muros al estilo de Nehemías

Recuperando otra de las claves de Magnifica humanitas, el Santo Padre puso como ejemplo la figura bíblica de Nehemías, el principal artífice de la reconstrucción de las murallas de Jerusalén. En un tiempo de divisiones, León XIV propuso «edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y el diálogo el terreno común». Esta reconstrucción no es una tarea estética, sino una urgencia social para evitar que el pluralismo se convierta en desorden y caos.

El mensaje fue especialmente incisivo al referirse al trato humano en la gran ciudad. El Papa ha lamentado que, en ocasiones, la evangelización pierda su eficacia por falta de humanidad. Por ello ha pedido a los católicos madrileños volver a aprender el «arte espiritual de ser cordiales», sin el cual el anuncio del Evangelio corre el riesgo de degradarse en una «repetición impersonal» que solo genera frustración.

Pero esa cordialidad no es una mera regla de cortesía, sino la base de un testimonio valiente que no debe hacerse pequeña ante las dificultades de la cultura actual. Por eso, el Pontífice elevó el tono para lanzar un grito de confianza: «¡Nada os turbe, nada os espante!», recuperando el famoso verso de la gran mística española santa Teresa.

Los espectadores vitorean la llegada de León XIV al estadioAFP

Un encargo para los sacerdotes y una despedida

A los presbíteros, el Papa les ha pedido un esfuerzo extra de discernimiento compartido para interpretar la vida de los barrios y las tensiones sociales a la luz del Evangelio. Les ha animado a no temer la agitación o la búsqueda de nuevos equilibrios que el Espíritu suele provocar: «No os espantéis de todo esto, disfrutadlo», les dijo.

Recordando el testimonio de una familia peruana que se sintió acogida en Madrid, León XIV pidió a la diócesis ser una «Biblia abierta». «Que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios», concluyó, subrayando que el amor es el único lenguaje universal capaz de hacer que cualquiera se sienta en casa.

Mañana lunes, antes de poner fin a su estancia en Madrid, mantendrá a las 10:20 horas un encuentro con los voluntarios en el Pabellón 3 de IFEMA, un último gesto de gratitud hacia quienes sostienen la caridad diocesana. Posteriormente, a las 11:00 horas, el Pontífice despegará rumbo a Barcelona, donde continuará su periplo español llevando este mismo mensaje de renovación y esperanza en la fe.