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Joaquin García Huidobro es un reconocido filósofo político chileno

Entrevista a Joaquín García Huidobro, autor de 'Cristianos en un mundo menos cristiano'

Joaquín García Huidobro: «Las ideas de mayo del 68 han envejecido mal»

Joaquín García-Huidobro es un filósofo político chileno, profesor e investigador, especializado en filosofía del derecho y pensamiento político

Joaquín García Huidobro es un reconocido filósofo político chileno que con sus libros e investigaciones ha influido mucho en la esfera hispanoamericana. Una de sus particularidades la representa su enorme vocación por la formación de nuevas generaciones de intelectuales y por la casi irresistible capacidad de intervenir en el debate público. Uno de sus últimos trabajos, Cristianos en un mundo menos cristiano, acaba de ser editado por Rialp en España y aborda un tema de candente actualidad.

– ¿Por qué este libro con un título tan provocador ?

– Veo que muchos cristianos están desanimados. Ellos perciben que, en el curso de unas pocas décadas, el panorama ha cambiado y hoy se sienten como extraños en su propia tierra. Al escribir estas páginas pretendía mostrarles que hay buenos motivos para no andar con caras largas.

– Usted afirma que estamos pasando de un laicismo tradicional (que respetaba la moral cristiana) a uno influido por mayo del 68, que acusa a la Iglesia de hipocresía y dominación. ¿Qué margen de maniobra le queda al creyente cuando las leyes y estructuras ya no apoyan la fe?

– Mientras las leyes no nos obliguen a hacer el mal tendremos aire para respirar. En los otros casos habría que resistir, pero hoy son muy excepcionales: pienso, por ejemplo, en los lugares donde no se acepta la objeción de conciencia del personal de salud en materias de aborto. Aquí solo queda el camino del heroísmo.

– ¿Y en cuanto a mayo del 68 y su estela cultural?

– Efectivamente, se han impuesto en Occidente muchas de las categorías que emergieron en esa década. Aún hay resabios de todo aquello. Tenemos que hacer el esfuerzo los cristianos por mostrar una alternativa más interesante. No me parece muy difícil: las ideas del mayo del 68 han envejecido mal.

El despertar de una Iglesia que parecía en retirada

– En ese sentido, ¿cómo interpreta lo que se vio en Francia en el marco de la reciente visita del Papa León XIV? ¿Representa un signo de esperanza o se trata tan solo de una cuestión episódica?

– Es muy temprano para saberlo, pero no podemos negar un hecho elemental: hace diez o quince años no habríamos podido imaginar que la visita de un Papa a Francia iba a despertar un interés semejante. La causa hay que buscarla, más que en las características personales de León XIV, en ciertos cambios que se advierten en diversos lugares del mundo. El terreno está hoy mejor dispuesto para recibir esta semilla. Me parece que la Iglesia católica en Occidente experimenta hoy dos tendencias contrarias: una declinación, si se atiende a los grandes números, y al mismo tiempo claros signos de una nueva vitalidad.

– Frente al debilitamiento de las instituciones eclesiásticas, usted propone aplicar un «sano principio de subsidiariedad» para que los laicos dejen la minoría de edad. ¿Implica esto que el futuro del cristianismo será marcadamente laico o corre el riesgo de caer en el individualismo?

– Por mucho tiempo vamos a estar en un mundo donde los clérigos van a ser escasos y tendrán que concentrarse en lo esencial. Esto significa que la tarea de promover el cristianismo debe ser nuestra, con el apoyo de los sacerdotes en aquello que solo ellos pueden llevar a cabo. Por siglos,los católicos estuvimos acostumbrados a esperar que casi todo lo hiciera el clero. Ese tiempo ha terminado y pienso que nos hará muy bien tener más iniciativa.

Imagen de las revueltas de Mayo del 68 en París

– Frente al determinismo progresista contemporáneo, que presenta los cambios legislativos morales como inevitables, en el libro se sugiere que el futuro no está escrito. ¿Cómo debe encajar el cristiano las derrotas culturales y legislativas sin caer en la melancolía?

– Una de las cosas que me fascina de la política como objeto de estudio es que en ella no hay nada definitivo. Le pongo un ejemplo: a finales de los años sesenta casi todo el mundo estaba convencido de que el avance del comunismo obedecía a una necesidad histórica y era imparable. Pasaron veinte años y cayó el Muro de Berlín. ¿Por qué los avances del progresismo cultural van a ser inevitables?

– Menciona que el cristianismo es la religión del Lógos, pero también de la alegría, frente a quienes lo tachan de religión amarga. ¿Por qué cree que tantos creyentes transmiten hoy una imagen triste o meramente reactiva?

– Si se alimentaran de las Escrituras sabrían que lo primero que le dice el arcángel Gabriel a María es: «¡Alégrate!» En el libro hablo mucho de esto, pero debo confesar que no entiendo cómo alguien que ha recibido el regalo del cristianismo puede andar con una mala cara.