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Raimo Goyarrola

El obispo bilbaíno de Finlandia lanza una colecta mundial para levantar iglesias: «Hemos agotado las vías y no podemos solos»

Monseñor Raimo Goyarrola apela a la solidaridad de los católicos para responder al crecimiento de la fe en un territorio de 340.000 kilómetros cuadrados atendido por apenas ocho parroquias

La diócesis católica de Helsinki, que abarca la totalidad del territorio finlandés, ha lanzado una campaña internacional de recaudación de fondos con el objetivo de adquirir y edificar los templos que requiere su comunidad. El obispo de la diócesis, monseñor Raimo Goyarrola, se ha dirigido directamente a la Iglesia universal explicando que se han agotado las vías locales para financiar estos recintos sagrados y que la pequeña comunidad nórdica no puede afrontar este desafío en soledad. Toda donación, «grande o pequeña», tal y como afirma el obispo en el video de campaña, estará destinada a aumentar los espacios de culto en una región donde la demanda de los fieles no deja de crecer.

En la pieza audiovisual presentada para la iniciativa, el prelado bilbaíno reflexiona sobre la realidad de su diócesis señalando que «aquí la Iglesia católica vive una especie de nuevo comienzo: es pobre y pequeña, pero, de algún modo, esto le permite mostrar su esencia con mayor claridad». Monseñor Goyarrola apela directamente al sentido de fraternidad global de los creyentes para respaldar este proyecto eclesial: «Sencillamente no podemos hacerlo solos. Pero, gracias a Dios, los católicos somos una familia en todo el mundo». Recordando que «ser católico significa ser universal y acoger la diversidad de un modo sobrenatural», el obispo reitera que «todo cuenta» para hacer posible el sustento y la expansión de la fe en las tierras del Norte.

Un médico bilbaíno en el gélido Norte

Al frente de esta misión se encuentra monseñor Raimo (Ramón) Goyarrola, nacido en Bilbao el 20 de julio de 1969. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma, Goyarrola pertenece al Opus Dei desde 1987 y fue ordenado sacerdote en 2002.

Tras ejercer como capellán en Sevilla, se trasladó a Finlandia en junio de 2006. En el país nórdico ha desempeñado tareas como profesor de religión en escuelas públicas, capellán universitario y militar, representante en el Consejo Ecuménico Finlandés y vicario general, hasta que el Papa Francisco lo nombró obispo de Helsinki. Con su característico buen humor bilbaíno, afronta los retos de su diócesis con optimismo y profunda confianza en la Providencia.

Una diócesis tan extensa como pobre

La Iglesia católica en Finlandia constituye una de las diócesis más extensas y más pobres de Europa. En un país de 5,6 millones de habitantes predominantemente luterano (65 %) y con un 2 % de ortodoxos, los católicos suman entre 18.000 y 20.000 fieles, lo que representa apenas un 0,2 % de la población. Pese a ser una minoría, conforma una comunidad joven y diversa atendida por 26 sacerdotes de más de 12 nacionalidades distintas, que reúne a creyentes de más de 120 países y 18 ritos litúrgicos.

El contraste de infraestructuras es evidente: para cubrir casi 340.000 kilómetros cuadrados solo existen ocho parroquias católicas, lo que obliga a sacerdotes y familias a recorrer cientos de kilómetros para celebrar la Santa Misa. En más de 25 ciudades la misa católica solo puede celebrarse una vez al mes. Gracias a la fraternidad ecuménica con luteranos y ortodoxos, los católicos emplean habitualmente 20 iglesias luteranas y 5 ortodoxas para sus celebraciones en 33 ciudades del país. Sin embargo, en el área metropolitana de Helsinki, donde se concentra la mayor población, las dos parroquias existentes se encuentran desbordadas y urge contar con nuevos espacios sagrados propios.

A los gastos habituales de mantenimiento en un clima extremo —donde la calefacción debe encenderse durante 11 meses al año— se suman los proyectos pastorales de la diócesis, como la apertura del primer colegio católico del país, una casa de ancianos y un centro de ejercicios espirituales. A pesar de la estrechez de recursos, la Iglesia en Finlandia registra un continuo crecimiento interior y un notable aumento en las incorporaciones de adultos. Por ello, monseñor Goyarrola apela a la generosidad de la familia católica global para hacer posible la edificación de la Iglesia en las tierras del Norte.

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