El padre Humberto Miguel Yáñez
Un experto en Teología Moral, sobre las bendiciones a parejas del mismo sexo: «Es un gesto de misericordia»
El padre Humberto Miguel Yáñez, profesor ordinario de Teología Moral de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma explica que la bendición a parejas irregulares «no aprueba su situación, pero tampoco la reprueba»
El profesor Humberto Miguel Yáñez expone la nueva dinámica pastoral en torno a las bendiciones a parejas del mismo sexo, destacando la mirada compasiva y el enfoque pastoral del documento papal en contraste con algunas interpretaciones doctrinales más rígidas.
La declaración elaborada por el cardenal Víctor Manuel Fernández y aprobada por el Papa Francisco busca distinguir entre la bendición no ritualizada que los sacerdotes pueden ofrecer a parejas homosexuales o divorciadas y el sacramento del matrimonio. Es decir, la intención es brindar apoyo pastoral sin contradecir la doctrina católica sobre el matrimonio, según explica a El Debate el P. Humberto Miguel Yáñez, profesor ordinario de teología moral de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Las reacciones críticas provienen de preocupaciones sobre posibles malentendidos o interpretaciones erróneas que podrían surgir al conceder estas bendiciones. Algunos obispos y conferencias episcopales temen que estas acciones puedan malinterpretarse como una aprobación de uniones irregulares o que vayan en contra de las leyes locales, especialmente en regiones donde la homosexualidad es criminalizada.
El Papa ha reiterado varias veces que en la Iglesia hay espacio para todosProfesor de Teología Moral
–¿Cuál es su opinión sobre cómo estas bendiciones pastorales podrían tener un impacto positivo en la relación de la Iglesia con las comunidades LGBTI y personas divorciadas?
–En estas comunidades, la diversidad es evidente, lo que significa que hay personas con diferentes percepciones. Personalmente, considero que esta acción puede ser interpretada de manera positiva como un pequeño avance. Lo crucial aquí es el gesto en sí mismo: representa un intento de inclusión para estas parejas. El Papa ha reiterado varias veces que en la Iglesia hay espacio para todos y que nadie debería sentirse excluido. Sin embargo, si alguien busca una bendición y se le niega, pues se crea una contradicción en el discurso. Por lo tanto, se necesitan acciones concretas de inclusión, y considero que este gesto está alineado en esa dirección. Es alentador ver que algunas parejas lo han interpretado de manera positiva. No obstante, para otras, puede parecer insuficiente, especialmente para aquellas que permanecen en situaciones irregulares. Esta inclusión no resuelve definitivamente el problema frente a una situación objetiva de pecado, qué fue lo que se remarcó en la respuesta anterior.
–En efecto, antes de la enseñanza expresada en Fiducia Supplicans, la Congregación para la Doctrina de la Fe rechazaba de forma categórica la posibilidad de bendecir parejas homosexuales en marzo de 2021…
–La respuesta anterior, el Responsum, se enfoca principalmente en el aspecto dogmático. En Fiducia Supplicans, esencialmente, se trata de una distinción entre dos tipos de bendiciones: una de carácter litúrgico y otra más informal que se da dentro del ámbito de la 'religiosidad popular', la cual tiende a ser más espontánea. A pesar de ser un paso adelante, se mantiene, no obstante, el status quo de la respuesta anterior en relación al concepto del matrimonio tradicional.
–¿Cuál considera que es el principal desafío para evitar que estas bendiciones pastorales sean malinterpretadas como una aceptación o aprobación de uniones irregulares?
–El rol del ministro o sacerdote en este documento es de suma importancia. Este actúa en comunión o relación con el obispo, pero también se le atribuye una iniciativa personal. Anteriormente, los documentos limitaban su creatividad en cuanto al bien que podían brindar a las personas que tenían delante. Esto se debía a la restricción de su autonomía después del Concilio Vaticano II, debido a los abusos que se suscitaron y que aún persisten. Por ejemplo, había casos en los que un ministro confería una bendición, dando a entender a la gente que era equiparable a un sacramento. Indudablemente, existe un riesgo en este sentido.
La bendición se otorga como un gesto de misericordia, que no aprueba su situación, pero tampoco la repruebaProfesor de Teología Moral
–¿Existe un riesgo opuesto?
–Sí, existe también un riesgo opuesto: que las parejas en situación irregular se sigan sintiendo excluidas de la Iglesia. En la declaración, se ha priorizado más el lado de las personas involucradas. Considero que en este sentido, estamos ante una nueva conciencia: estas personas necesitan un cuidado pastoral que se ajuste a la situación que viven. No se les puede tratar como si fueran heterosexuales, ya que son homosexuales. La ciencia y la psicología han demostrado que no es un estado que se elige libremente, sino que la persona se encuentra sin que pueda cambiarlo. Dentro del ámbito pastoral y teológico, el documento reconoce a estas personas como individuos que creen y desean vivir su fe. La bendición se les otorga como un gesto de misericordia, que no aprueba su situación, pero tampoco la reprueba.
–Entonces, ¿se bendice al pecador y no al pecado?
–Exactamente, pero aquí se va más allá. No se trata sólo de la bendición a la persona, sino específicamente a la pareja. La bendición se extiende a todo lo positivo que existe en esa relación. Se quiere transmitir que no todo en esa relación es negativo. A pesar de los aspectos negativos que pueda tener, también hay elementos positivos. Y eso es lo innovador en este caso, porque el texto lo afirma: dentro de una situación que puede involucrar elementos de pecado, también existen aspectos positivos, como menciona el Papa en Amoris Laetitia. Desde una perspectiva pastoral, es crucial valorar y reconocer esos aspectos positivos en medio de una situación que se reconoce como objetivamente desordenada. Esto refleja una nueva visión desde el punto de vista pastoral, manteniendo al mismo tiempo la doctrina establecida.
–¿Cómo podría la Iglesia implementar estas directrices de manera efectiva, considerando las distintas realidades culturales y legales en todo el mundo, especialmente en regiones donde la homosexualidad es criminalizada, como por ejemplo en África, donde hay obispos que se niegan a poner en práctica la declaración?
–Este documento no impone obligaciones, es decir, no establece una orden para bendecir a las parejas en situaciones irregulares. Más bien, abre la puerta y ofrece una justificación teológica. No es un documento de normativa rígida; aquellos que por motivos de conciencia decidan no aplicarlo no están en desobediencia al Papa.
–¿Por qué?
–Porque es una propuesta. En este sentido, creo que sigue la línea de lo expresado por el Papa en Evangelii Gaudium y el papel que tienen las conferencias episcopales para adaptar la normativa general a las situaciones particulares y a las distintas realidades geográficas, como ocurre en África. Esto no significa que no exista homosexualidad en África, sino que la Iglesia debe considerar las diversidades y contextos locales al implementar estas directrices.
La declaración reafirma la doctrina establecidaProfesor de Teología Moral
–¿Cómo se relaciona la afirmación de la valoración moral objetiva de los comportamientos homosexuales con la nueva posibilidad de bendiciones pastorales a parejas del mismo sexo?
–La declaración en cuestión no aborda directamente este tema, sino que lo mantiene sin cambios, reafirmando la doctrina establecida. Como señala el cardenal: «La presente declaración sostiene firmemente la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio».
–El cardenal Víctor Manuel Fernández ha manifestado recientemente que la implementación de la declaración sobre las bendiciones está sujeta al criterio de cada obispo y sacerdote...
–Se deja margen para la aplicación y adaptación a contextos culturales. Si, por ejemplo, surge un escándalo en una comunidad específica, se podría decidir no llevar a cabo estas bendiciones, o hacerlo de manera discreta. Esta discreción queda a juicio del pastor, considerando las situaciones particulares y los entornos en los que se desenvuelve.
–¿Podría proporcionar un ejemplo concreto que ilustre cómo se aplicaría esta bendición pastoral a parejas en situaciones irregulares o parejas del mismo sexo?
–Por ejemplo, durante una peregrinación. Si estoy con un grupo, confesando, conversando y rezando, y se acerca una pareja. En el caso de una pareja heterosexual, no indagaría sobre si están casados o no. Simplemente, les brindaría la bendición.
La propuesta es que la bendición sea un apoyo en el itinerario espiritual de estas personasProfesor de Teología Moral
–¿Y si son dos personas del mismo sexo solicitando una bendición?
–El procedimiento sería similar. Lo interesante del documento es cómo aborda el contexto de la bendición. Se refiere a parejas del mismo sexo sin especificar si son personas creyentes. Pero reconoce que son cristianos que buscan vivir su fe, favoreciendo así un contexto de oración. En el texto se destaca que la bendición ayuda a fortalecer la confianza en Dios. Es una semilla del Espíritu Santo que merece cuidado. Así, vincula la oración de intercesión con la invocación de ayuda divina para aquellos que se dirigen a Dios con humildad. En esencia, estamos acompañando a las personas en su camino de fe. Esa es la propuesta del documento: que la bendición sea un apoyo en el itinerario espiritual de estas personas.
–Hemos hablado sobre la discrepancia entre el documento de marzo de 2021, que rechazaba rotundamente las bendiciones sacramentales, y el cambio aprobado por el Papa Francisco. Algunos cardenales y obispos han mencionado que esto representa una 'contradicción' y un 'salto doctrinal'. ¿Cuál es su opinión al respecto?
–En primer lugar, no consideraría esto como contradictorio, sino más bien como una continuación. Este documento complementa al anterior, manteniendo su postura original. No obstante, ofrece una perspectiva pastoral que no estaba presente en el magisterio de la Iglesia universal. Esta es la novedad pastoral que este Papa ha introducido. Cada Pontífice aporta su novedad. Las reacciones adversas probablemente se deban a una falta de comprensión, ya que no lo interpretan desde una perspectiva pastoral como se hace, por ejemplo, en Latinoamérica, sino doctrinario. Creo que este tipo de documentos ayudarán a la Iglesia a convertirse en una ‘Iglesia en salida’, en constante movimiento, como busca el Papa, en lugar de mantenerse encerrada y aislada en sí misma.