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19 de abril de 2024

Austen Ivereigh saluda al Papa Francisco

Austen Ivereigh saluda al Papa FranciscoCedidas

Entrevista con Austen Ivereigh

El biógrafo del Papa tiene nuevo libro: «He intentado mezclar dos vinos muy especiales, san Ignacio y Francisco»

Primero pertenecer a Dios. En retiro con el Papa Francisco es una guía espiritual que facilita la fusión de la energía de 500 años de tradición espiritual, para ser rescatados de la autosuficiencia y vivir en armonía con Dios, la creación y los demás

Primero pertenecer a Dios. En retiro con el Papa Francisco es el título del nuevo libro escrito por Austen Ivereigh, biógrafo del Papa, escritor y periodista británico. Este libro, que cuenta con el prólogo del Pontífice, estará disponible en las librerías en castellano durante el próximo otoño bajo el sello Sal Terrae. La obra no solo presenta material inédito previo del Santo Padre, sino que también integra la espiritualidad ignaciana, basada en las enseñanzas del fundador de los jesuitas, la orden religiosa a la que pertenece Jorge Mario Bergoglio.
«He intentado reunir en un odre nuevo dos vinos muy especiales: san Ignacio y el Papa Francisco. Ahora les corresponde a otros degustarlos o aprovecharlos», explica Ivereigh a El Debate. El autor, famoso por sus biografías de Francisco, como El Gran Reformador (2014-15) y Pastor Herido (2019), también colaboró con el Papa en la escritura del texto de reflexiones aclamadas por el New York Times sobre el mundo postpandémico en Let Us Dream: the Path to a Better Future (2020).
«Francisco es la voz más importante en el escenario mundial que dice la verdad sobre la condición humana: nos pertenecemos unos a otros», escribe Austen. El libro está estructurado como un retiro de ocho días, con reflexiones y sugerencias de oración para cada jornada, y sobre consejos de cómo se puede utilizar el retiro, ya sea en un entorno de recogimiento o en una parroquia.

Los consejos de Ivereigh

  • Maravillosamente creados: Sobre entendernos como criaturas que pertenecen a Dios, creadas para amar y para dejarse amar.
  • Para salir de nosotros mismos: Sobre el poder transformador de la misericordia de Dios.
  • El Señor del mundo: Sobre el señuelo de la mundanidad y cómo la fe nos libera de él.
  • Llamados, elegidos, enviados: El llamado de Jesús a trabajar por su reino, y hacerlo a su manera.
  • La ecología de la Misericordia: Sobre nosotros como criaturas asociadas con la creación.
  • Alrededor de la Mesa Común: Sobre el llamado a la fraternidad y a construir una Iglesia sinodal.
–¿Cómo surgió la idea de colaborar en un libro con el Papa Francisco y de qué manera influyó la situación mundial en la creación del texto Primero Pertenecer a Dios?
–En 2020, durante el confinamiento, colaboré con Francisco en su libro Soñemos Juntos: El Camino a un futuro mejor, en el que el Papa ofrecía orientación espiritual a la humanidad sobre cómo salir mejor de la pandemia. A un nivel más profundo, se trataba de la conversión: cómo nos abrimos a la ayuda que Dios está esperando para ofrecernos en cualquier crisis o peligro, y, por el contrario, cómo evitamos las tentaciones que nos distraen y nos encierran en nosotros mismos.
En la época en que preparaba ese libro, también alistaba los puntos en un retiro de ocho días para los jesuitas en Gran Bretaña, basado en los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola, que es el retiro fundacional de la Compañía de Jesús y uno de los clásicos del cristianismo. Los jesuitas me habían pedido ayudarles a adentrarse en las intuiciones y las enseñanzas del pontificado. Así que las dos cosas se unieron de forma natural: las enseñanzas del primer Papa jesuita, observadas a través de la lente de los Ejercicios Espirituales que tanto le han marcado. Y un tercer ingrediente importante: las charlas de retiro que el padre Bergoglio había dado como jesuita en Argentina entre los 70 y los 90. Después, muchos me sugirieron que publicara el retiro, y el año pasado me puse a ello, pero enmarcándolo en un lienzo mucho más grande, a saber, las múltiples crisis que nos acosan en este «cambio de época». Lo he titulado Primero pertenecer a Dios, que viene de su documento de 2018 sobre la santidad, Gaudete et Exsultate. El subtítulo, En retiro con el Papa Francisco, es un poco descarado. Cuando se lo mencioné a el año pasado, bromeó: «¿Y qué dice el Papa?». Pero creo que está justificado: aunque soy yo quien imparte el retiro, la dirección espiritual proviene tanto de Francisco como, por supuesto, de san Ignacio.
Austen Ivereigh, con su libro

Austen Ivereigh, con su libroCedida

–⁠El Papa Francisco destaca la importancia de la triple pertenencia a Dios, a la Creación y a los demás. ¿Cómo cree que esta visión puede contribuir a abordar las crisis actuales, como la crisis climática, las guerras y la injusticia social?
–Hay tres relaciones fundamentales que influyen significativamente en el destino de cada ser humano: la relación con Dios (como sus criaturas), la relación con el mundo creado (que incluye las criaturas no humanas) y la relación con nosotros mismos (criaturas humanas). Todas nuestras crisis podrían considerarse como crisis de «pertenencia» o de «no pertenencia», ya que se originan en el descuido o desequilibrio de alguna o de todas estas relaciones. Este descuido surge de nuestra tendencia a querer instrumentalizar para nuestro beneficio lo que es un puro regalo. Nuestra relación primordial es con Dios, quien nos creó como un acto de pura generosidad. Todo lo verdaderamente valioso en nuestra existencia es un don, es decir, no se «gana» ni se «merece» de manera transaccional. Al abrazar a Dios y la vida misma como un puro don, desarrollamos la capacidad de amar y servir a los demás, convirtiéndonos en socios en lugar de dominadores de la creación.
Así, las otras dos formas de pertenencia, a la creación y a los demás, fluyen naturalmente de la primera. El camino de conversión en este retiro consiste en abrirnos a este don, «salir de nosotros mismos», como diría Francisco, en lugar de permanecer encerrados en nosotros mismos en una inseguridad ansiosa, viendo a los demás como rivales y al mundo (y a la naturaleza) como un lugar que hay que conquistar. La dinámica espiritual central del Papa Francisco aborda esta triple crisis de pertenencia en sus tres documentos de enseñanza fundamentales: Evangelii Gaudium (2013), Laudato Si' (2015) y Fratelli Tutti (2020). En el fondo, todos los desafíos a los que nos enfrentamos como humanidad, la crisis ecológica y de las migraciones, el retorno a la guerra, la polarización de nuestra política, la forma en que tratamos a los débiles y los vulnerables, nuestro afán por la riqueza y el poder; son el resultado de esta distorsión de nuestra pertenencia, y solo la recuperación del verdadero sentido de pertenencia nos permitirá hacer frente a esos desafíos.
–Menciona que estamos viviendo en una «crisis de no pertenencia», caracterizada por la descomposición de los vínculos y el fundamentalismo identitario. ¿Cómo puede el retiro propuesto en Primero Pertenecer a Dios ayudar a las personas a superar esta crisis y encontrar un sentido más profundo de pertenencia?
–Aprendemos a pertenecer, un proceso continuo de aprendizaje y discipulado, al salir de nosotros mismos para recibir el don de Dios, de la vida y del otro. Esto implica oponernos a la parte caída de nosotros mismos, que busca agarrar y poseer para nuestro beneficio lo que es un don para todos. El amor de Dios y todo lo creado constituyen un bien común.
El Papa Francisco saluda a su biógrafo, Austen Ivereigh

El Papa Francisco saluda a su biógrafo, Austen IvereighCedida

–¿Cómo logramos esto?
–En primer lugar, es fundamental abrirnos a la misericordia de Dios, abrazar su sorprendente amor perdonador y comprender que nada de lo que hemos hecho puede hacernos merecedores de ese amor, ni nada de lo que hemos hecho puede separarnos de él. Esta auténtica lucha requiere tiempo, humildad y espacio en nuestras vidas dedicados a la contemplación y la oración. En segundo lugar, podemos aprender a recibir la creación y a los demás como un don, escuchando humildemente, liberándonos de toda ansiedad y posesividad. En tercer lugar, podemos «pasar tiempo con Jesús», que modela esa forma de ser para nosotros, despierta el deseo de amar y de servir. Durante el retiro, aliento al lector a tener un encuentro imaginativo con Cristo en diversos momentos y contextos. Finalmente, llegamos al momento de darnos cuenta de lo que implica este otro modo de vivir. Surgirán preguntas personales profundas sobre cómo organizaremos nuestras vidas, preguntas que son relevantes no solo a nivel individual, sino para toda la sociedad. En el centro de mis ejercicios está la famosa contemplación de San Ignacio de las Dos Banderas, aplicada a la enseñanza ecológica de Francisco: ¿consumismo ansioso o simplicidad sostenible? ¿Rivalidad o colaboración? ¿Babilonia o Jerusalén? El discipulado siempre implica elección y compromiso, cuando llega el momento adecuado. Eso es lo que los Ejercicios nos ayudan a lograr.
⁠–Ha utilizado las enseñanzas de san Ignacio y los Ejercicios Espirituales como base para el retiro. ¿Cómo considera que estas enseñanzas específicas pueden ser relevantes y beneficiosas para las personas en la sociedad actual?
–Durante muchos años, he realizado los Ejercicios Espirituales de 8 días en diversos lugares, como Gales, el País Vasco, Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile, y siempre me sorprende su vigencia. Tomemos, por ejemplo, la perspectiva ecológica. Al guiarnos hacia la contemplación de la misericordia de Dios, San Ignacio nos invita a asombrarnos de cómo el mundo natural continúa sosteniéndonos, a pesar de nuestras acciones y de cómo la tierra no nos ha destruido. Aunque San Ignacio nunca habría concebido la noción de una «crisis ecológica», esa contemplación ha adquirido una relevancia completamente nueva. Otro ejemplo que presento en la sexta jornada son las notables «Reglas para sentir con la Iglesia», las cuales obtienen un significado renovado en una Iglesia sinodal que toma en serio la guía del Espíritu Santo en su gobierno. Estas reglas ofrecen importantes lecciones sobre cómo la humanidad puede liberarse de la trampa mortal de la polarización. Aunque los Ejercicios Espirituales a veces empleen un lenguaje que ya no utilizamos con frecuencia, son más modernos y relevantes que nunca, especialmente en su expresión durante el pontificado de Francisco.
Austen Ivereigh

Austen Ivereigh, con la basílica de san Pedro de fondoCedida

⁠–El libro aborda una amplia gama de temas, desde la migración hasta la sinodalidad y la ecología de la misericordia. ¿Cuál cree que es el mensaje más urgente o crucial que el Papa Francisco comparte a través de estos temas, y cómo espera que impacte a los lectores de «Primero Pertenecer a Dios»?
–El Papa expresa en su prólogo al libro: «Cuando damos espacio al Señor que nos rescata de nuestra autosuficiencia, nos abrimos a toda la creación y a toda criatura. Nos convertimos en canales para la vida y el amor del Padre. Sólo entonces nos damos cuenta de lo que es verdaderamente la vida: un don del Padre que nos ama profundamente y desea que le pertenezcamos a Él y a los demás.» Este mensaje, a mi parecer, es el más significativo. Pero tiene otro mensaje en el prólogo que quizás es más urgente e interpelante. «No es momento de atrincherarse y cerrar las puertas,» escribe. «Veo claramente que el Señor nos llama a salir de nosotros mismos, a levantarnos y caminar.» En tiempos de tribulación, la tentación es a encerrarnos, a achicar el corazón, a negarnos a ver la realidad. El Papa nos dice que es el momento de hacer lo contrario: abrirnos, confiar en la gracia y aceptar la misión de amar y servir.
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