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15 de abril de 2024

San Juan Pablo II

San Juan Pablo II

San Juan Pablo II sigue en la memoria de los católicos 19 años después de su muerte

El 16 de octubre de 1978 fue elegido Papa, tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó su ministerio. Realizó 146 visitas pastorales en Italia y 104 viajes apostólicos, de ahí que recibiera el apodo de «Papa peregrino»

El Papa san Juan Pablo II sigue en la memoria de la Iglesia, 19 años después de su muerte.
El 16 de octubre de 1978 fue elegido Papa, tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó su ministerio. Durante su pontificado realizó 146 visitas pastorales en Italia y 104 viajes apostólicos, de ahí que recibiera el apodo de «Papa peregrino».

Guerra fría

Su pontificado estuvo marcado por la Guerra Fría que separó al mundo entre el capitalismo occidental y el comunismo de la antigua URSS y China, de ahí que, desde un primer momento Wojtyla tuviera una conciencia clara de participar en las relaciones internacionales desde el respeto, la neutralidad y el diálogo entre los bloques.
Un primer gesto importante fue volver su país natal en 1979 para dirigirse a sus fieles, que vivían bajo el yugo comunista: «vosotros sois católicos. Vosotros sois polacos. Vosotros sois jóvenes. El futuro os pertenece».
La visita apostólica fue determinante para que el movimiento sindical Solidaridad comenzara las huelgas y se convirtiera en partido político que tomó el control del gobierno. Más tarde, el reconocimiento fue unánime en reconocer al Papa como uno de los protagonistas destacados en la caída de la vieja URSS y su aislamiento dentro del Telón de Acero.
Además, Karol Wojtyla fue determinante en el diálogo ecuménico, uno de los retos lanzados en el Concilio Vaticano II para una Iglesia abierta al mundo o, como dirá el Papa Francisco, «en salida».
El 27 de octubre en Asís se reunió con representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas y de otras religiones del mundo con el fin de rezar por la paz, gesto impensable hasta entonces. «Las religiones del mundo, a pesar de las diferencias fundamentales que las separan, están todas llamadas a dar su contribución al nacimiento de un mundo más humano, más justo, más fraterno», señaló Wojtyla.

Un pontificado mariano

Juan Pablo II eligió las palabras Totus Tuus María como lema de su pontificado, ya que según sus propias palabras «fue la primera misionera, al haber dado al mundo a Jesús, nuestro Salvador».

El Papa de la ecología

La cuestión ecológica y el cuidado de la casa común ya es un tema tema central del discurso del Papa polaco, como se puede ver en su discurso a los miembros del comité organizador del Premio Internacional del Medio Ambiente San Francisco, el 22 de octubre de 1992.
«El hombre –dijo– se reconoce como colaborador de Dios en la obra de la creación cuando, abrazando la fe, se abre con humilde gratitud a la Fuente de la vida y asume una actitud de fraternidad responsable hacia las criaturas. La particular posición del hombre en el cosmos no debe, por tanto, llevarle ni a opciones de dominio despótico ni a formas de abdicación pasiva de su papel: su auténtica centralidad consiste más bien en un servicio autorizado al plan de Dios para el mundo, un plan que culmina en la redención del pecado y la muerte segunda».

El Papa de la Nueva Evangelización

También fue el Papa impulsor de las Jornadas Mundiales de la Juventud y alguien que miraba profundamente el deseo de entrega de los mismos. «Muchos jóvenes –dijo– tienen un enorme potencial de generosidad, dedicación y compromiso y se sienten atraídos por formas de voluntariado, especialmente cuando se trata de servir a los necesitados».
En los últimos años de su pontificado, el 22 de octubre de 2003, en el día de un consistorio público ordinario para la creación de nuevos cardenales, Juan Pablo II arrancó su homilía diciendo: «Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo». «En estos veinticinco años de mi Pontificado, ¡cuántas veces he repetido estas palabras! Los he hablado en las principales lenguas del mundo y en muchas partes de la tierra». «El Libro de los Hechos señala que, `mientras Pedro estaba en la cárcel, la Iglesia elevaba incesantemente una oración a Dios por él´ (Hechos 12:5). ¡Qué gran valor infunde el apoyo de la oración unánime del pueblo cristiano! Yo mismo –recuerda el Pontífice polaco–, pude experimentar su apoyo. Esta –añadió– es nuestra fuerza».

El Papa de la unidad con Jesús

El 22 de octubre de 2004, san Juan Pablo II se reunió con los obispos de la Conferencia Episcopal de Angola y de Santo Tomé y Príncipe, a los que dirigió estas palabras:
«Al comienzo de un nuevo milenio –subrayó– nuestro compromiso episcopal, queridos hermanos, aparece caracterizado por nuevas urgencias, que requieren la dedicación concertada de todos los componentes del Pueblo de Dios. Ahora, en la tierra, no hay nada más eficaz que la Eucaristía para inducir a los cristianos a ser y sentirse como uno solo; no hay otro momento en el que se encuentren y se fundan unos con otros tan íntimamente como cuando se comunican con Jesús en la Eucaristía, que abraza y une a todos consigo. De este modo, se realiza en la tierra lo que ya sucede en el Cielo: Cristo une, a Él y a los demás, a todos los que viven en Él».
El 2 de abril de 2005, a las 21.37 horas, el Santo Padre Juan Pablo II regresó a la Casa del Padre y dio comienzo un nuevo modo de ser católico, más atractivo y más apasionado por el destino de todos los hombres, llamados por Dios a reconocer a Jesús como salvador y como la respuesta a los deseos más profundos del corazón.
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