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El Papa rezó el Ángelus desde la ventana del Palacio ApostólicoEFE

Ángelus dominical

El Papa recuerda a los asesinados en Congo: «Son mártires»

Francisco ha recordado a los fieles en el rezo del Ángelus que la palabra de Dios es como esa semilla hacia la que se ha de tener una «espera confiada»

El tradicional Ángelus del Papa Francisco en la plaza de San Pedro no es solo el rezo de una oración mariana, es también la ocasión para hacer una breve reflexión sobre el Evangelio del día. Este pasado domingo, el comentario giró en torno a la imagen de la semilla y la siembra, que es esa Palabra de Dios que «el Señor deposita en nosotros» y que necesita de una espera paciente y confiada «para asegurar, al final, una cosecha abundante». El Santo Padre insistió en que hay que fiarse de la presencia de Dios en la siembra porque, a pesar de que no se ven los frutos inmediatamente, «debajo de la tierra ya se está produciendo el milagro».

Siguiendo con esta misma imagen, el Papa interpeló a los fieles a no solo ser personas que se dejan «cosechar» por Dios, sino a también ser sembradores del Evangelio, con fe y seguridad, «sin desanimarnos y sin dejar de apoyarnos y ayudarnos unos a otros, incluso allí donde, a pesar de los esfuerzos, nos parece que no se ven resultados».

Queriendo enfatizar en esa actitud de espera que se necesita vivir para que «todo llegue a la plena maduración» y «podamos crecer como espigas cargadas de grano», Francisco invitó a los presentes a preguntarse: «¿Yo dejo sembrar en mí la Palabra? ¿A su vez, siembro con confianza la Palabra de Dios en los ambientes en los que vivo? ¿Soy paciente a la hora de esperar, o me desanimo porque no veo inmediatamente los resultados?».

Después del rezo del Ángelus el Santo Padre, de una forma muy cercana, pidió «un aplauso por el nuevo beato» Michele Rapacz, que fue beatificado el pasado sábado en Cracovia y que «experimentó tanto la persecución nazi como la soviética, y respondió con el ofrecimiento de su vida». A su vez, no dejó de recordar la necesidad de rezar por la paz y por el fin de todos los conflictos que se están desarrollando en el mundo, haciendo especial atención a «las masacres que se han producido en la parte oriental de la República Democrática del Congo» ya que, desgraciadamente, «entre las víctimas, muchos son cristianos asesinados in odium fidei. Son mártires». Reiterando el Evangelio del día, explicó como «su sacrificio es una semilla que germina y da fruto y nos enseña a testimoniar el Evangelio con valentía y coherencia».