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Donald Trump junto a su mujer MelaniaJim Watson / AFP

El Vaticano estudia sumarse a la Junta de Paz para Gaza impulsada por Trump, pero descarta cualquier aportación económica

La Santa Sede confirma que ha recibido la invitación del presidente de Estados Unidos para integrarse en la iniciativa promovida por la Casa Blanca para supervisar el alto el fuego y la futura reconstrucción de la Franja

El Vaticano se toma tiempo. Con prudencia y sin cerrar ninguna puerta, la Santa Sede está examinando la invitación cursada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump para formar parte de la denominada Junta de Paz para Gaza, la iniciativa promovida por la Casa Blanca para supervisar el alto el fuego y la futura reconstrucción de la Franja tras más de un año de guerra entre Israel y el grupo terrorista palestino Hamás.

Así lo ha confirmado el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, quien ha explicado que el Papa León XIV ha recibido formalmente la propuesta, al igual que más de 60 países a los que Washington quiere incorporar a este foro ampliado. «Estamos profundizando en el asunto. Es una cuestión que requiere tiempo para ser considerada y para dar una respuesta adecuada», ha señalado el purpurado al margen de un evento en Roma.

La invitación llega en un contexto internacional especialmente delicado, marcado por el frágil alto el fuego en Gaza y por un clima de tensiones crecientes entre Estados Unidos y varios países europeos. Trump ha dado un paso más en su iniciativa inicial —concebida en un principio para un número reducido de actores— y busca ahora dotar a la Junta de una legitimidad internacional más amplia.

Una condición económica que el Vaticano descarta

Sin embargo, la propuesta estadounidense incluye una condición: los países que deseen ser miembros permanentes del organismo deberán contribuir con 1.000 millones de dólares (unos 860 millones de euros), destinados a financiar la reconstrucción del enclave palestino tras la ofensiva israelí iniciada en respuesta a los atentados del 7 de octubre de 2023.

Sobre este punto, Parolin ha sido tajante: la Santa Sede no contempla una participación económica. «Ni siquiera estamos en condiciones de hacerlo», ha afirmado. «Nuestra situación es distinta a la de otros Estados, por lo que la valoración será necesariamente diferente. No creo que la petición sea la de una contribución financiera», añadió.

No obstante, fuentes oficiales estadounidenses han matizado posteriormente a Europa Press que no existe una obligación estricta de pago para formar parte de la Junta, sino que la aportación económica garantizaría un estatus permanente, frente a una membresía limitada a tres años.

En todo caso, desde el Vaticano el enfoque sigue siendo el del diálogo. Parolin ha insistido en que, más allá de las fórmulas concretas, lo esencial es mantener abiertos los canales diplomáticos y abordar los puntos controvertidos «sin generar polémicas». Una línea coherente con la posición tradicional de la Santa Sede en los conflictos internacionales: facilitar la convivencia entre las varias naciones, mediación y defensa del derecho humanitario, sin alineamientos económicos o militares.