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El Papa León XIV con Jannik Sinner en audiencia privada, Ciudad del Vaticano 14 de mayo de 2025GTRES

¿Deporte o negocio? León XIV señala el fraude y el dopaje que nacen del culto obsesivo al resultado

El Pontífice publica la carta La vida en abundancia ante el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno y denuncia que el ansia de éxito a cualquier precio reduce al atleta a una «mera mercancía lucrativa»

Con la mirada puesta en los XXV Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina d’Ampezzo, que se inauguran en la tarde de este 6 de febrero, el Papa León XIV ha hecho pública su carta La vida en abundancia, una reflexión sobre el valor del deporte en la sociedad contemporánea. Lejos de limitarse a una felicitación protocolaria, el Santo Padre define la práctica deportiva como una «expresión universal de lo humano» que debe ser saludable tanto para el cuerpo como para el espíritu.

El Pontífice recupera además el concepto de la «tregua olímpica» de la antigua Grecia, presentándola como un símbolo de esperanza para un mundo «sediento de paz». Mientras numerosos conflictos siguen teniendo lugar, León XIV denuncia que la guerra nace del rechazo a cooperar y de considerar al adversario como un enemigo mortal. En el texto insiste que la violencia es siempre una «derrota de la humanidad» y lamenta que, en ocasiones, la convivencia humana parezca reducirse superficialmente al «escenario de un videojuego».

El peligro de convertir el deporte en negocio

La carta subraya que el interés de la Iglesia por el deporte no es accidental, sino que nace de la visión cristiana de la persona como una unidad de cuerpo, alma y espíritu. El Papa recurre a la tradición paulina y a las enseñanzas de santo Tomás de Aquino para recordar que el juego es fuente de placer y descanso necesario para una vida virtuosa.

Sin embargo, el Santo Padre no ignora los riesgos que amenazan esta armonía. Su pluma se vuelve crítica al señalar la «corrupción» de un sistema donde el dinero se convierte en la motivación exclusiva. El Papa advierte contra la obsesión por los resultados cuantificables y el lucro: «Cuando el deporte viene considerado únicamente en conformidad a los parámetros económicos o de persecución de la victoria a toda costa, se corre el peligro de reducir a los atletas a una mera mercancía lucrativa».

Contra la «dictadura del rendimiento»

León XIV acuña el término de la «dictadura del rendimiento», denunciando que esta no solo desvirtúa la esencia del juego, sino que abre la puerta a prácticas como el dopaje y diversas formas de fraude que minan la confianza del público. Asimismo, lamenta que la lógica del mercado termine por asfixiar la alegría desinteresada que define al deporte desde la infancia, rompiendo el equilibrio entre el desarrollo físico y el espiritual.

Además, alerta sobre la peligrosa intrusión de la industria de las apuestas, que pervierte la lealtad competitiva y la nobleza del esfuerzo. En definitiva, cuando el beneficio manda, se sacrifica la dignidad y el bienestar integral del atleta en la búsqueda del éxito económico.

Frente a estas derivas, el Papa pone como ejemplo el trabajo de Athletica Vaticana y la participación de refugiados en las competiciones, defendiendo un deporte que sea «instrumento de integración y dignidad». Concluye instando a las Conferencias Episcopales a crear oficinas dedicadas a una pastoral deportiva que acompañe a los jóvenes, enseñándoles que la verdadera abundancia no reside en el éxito efímero, sino en la «alegría de caminar juntos».