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Pietro Parolin hablando durante una reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Sochi

Pietro Parolin hablando durante una reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Sochi

Parolin alerta ante la «guerra preventiva» en Oriente Medio: «No hay muertos de primera o segunda categoría»

El Secretario de Estado vaticano analiza el drama en la región y denuncia el ocaso del derecho internacional frente a un «multipolarismo» que amenaza con «incendiar el mundo» si no se recupera la vía diplomática

La diplomacia de la Santa Sede observa con «gran dolor» cómo el horror de la guerra vuelve a quebrar vidas en Oriente Medio, arrastrando a naciones enteras a «una espiral de violencia de desenlace incierto». El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede, ha alzado la voz en una entrevista para medios vaticanos sobre lo que considera un peligroso cambio de paradigma: el paso de la fuerza del derecho al «derecho de la fuerza».

En su análisis sobre la situación actual, Parolin advierte que el recurso a la «guerra preventiva», planteado en el marco de las tensiones actuales, supone un riesgo existencial. «Si se reconociera a los Estados el derecho a la 'guerra preventiva', según criterios propios y sin un marco jurídico supranacional, el mundo entero correría el riesgo de verse envuelto en llamas», sostiene el purpurado con contundencia.

El ocaso del derecho internacional

Para la Santa Sede, el debilitamiento de las instituciones multilaterales no es solo una crisis política, sino moral. El cardenal lamenta que los esfuerzos de los padres fundadores tras la Segunda Guerra Mundial, con la creación de la Organización de las Naciones Unidas, parezcan haberse «desvanecido». Según Parolin, «se está afirmando peligrosamente un multipolarismo caracterizado por el primado de la fuerza y la autorreferencialidad».

Este escenario ha provocado que la negociación sea sustituida por el estruendo de las armas. El Secretario de Estado denuncia que se ha perdido la conciencia de que el bien común beneficia a todos, dando paso a un «apetito por los propios intereses» que elude el «noble esfuerzo de la política», ha subrayado, criticando la convicción de que la paz solo puede nacer tras la aniquilación del enemigo.

No hay «muertos de segunda»

Un punto que ha enfatizado en la entrevista es la denuncia de la doble vara de medir en la comunidad internacional. Parolin lamenta que existan víctimas civiles que deban deplorarse y otras que se consideren «daños colaterales» dependiendo del contexto geográfico o estratégico: «No hay muertos de primera y de segunda categoría, ni personas que tengan más derecho a vivir que otras solo por haber nacido en un continente u otro».

La Santa Sede reitera su condena a cualquier implicación de civiles y estructuras como residencias, escuelas, hospitales o lugares de culto en operaciones militares, apelando a la «sacralidad de la vida» por encima de cualquier interés militar.

A pesar del «desconcierto extendido», el purpurado apela a la esperanza cristiana y al «clamor de los pueblos» que exigen justicia. Parolin insiste en que no se debe vaciar de sentido el proceso negociador y pide a los gobernantes que recuperen la paciencia y la determinación para buscar soluciones incruentas.

«¡Nuestros pueblos piden paz!», exclama el cardenal, recordando que este grito debería sacudir la conciencia de quienes toman las decisiones antes de que el «abismo irreparable», del cual ha hablado el Papa León en el último Ángelus, se convierta en una realidad definitiva.

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