Despacho Papal en Castel Gandolfo
Adiós al museo de Francisco: Castel Gandolfo cerrará al público en julio para volver a ser residencia papal
La decisión responde a la necesidad de facilitar el traslado definitivo de León XIV a la residencia oficial durante los meses de verano
El Palacio Apostólico de Castel Gandolfo se prepara para recuperar su función original como residencia estival de los Pontífices. Según fuentes consultadas por la agencia Rome Reports, el palacio cerrará su etapa como museo a partir del próximo mes de julio, poniendo fin a la iniciativa que el Papa Francisco puso en marcha en 2016 para abrir las estancias pontificias al público.
La decisión responde a la necesidad de facilitar el traslado definitivo de León XIV a la residencia oficial durante los meses de verano. Actualmente, las entradas para visitar el complejo solo están disponibles en la web oficial hasta el 30 de junio, quedando bloqueadas para los meses de julio y agosto, coincidiendo con la temporada alta de turismo.
Motivos de seguridad y reformas
El traslado obedece, en gran medida, a razones de seguridad. Hasta ahora, León XIV ha residido en Villa Barberini, un emplazamiento que presenta complicaciones para un jefe de Estado. La ubicación de la villa, situada en mitad de una calle con una entrada estrecha y abierta al tránsito de peatones y vehículos, dificulta el control de las multitudes que se congregan semanalmente para ver al Papa.
Para adecuar el Palacio Apostólico, las obras de remodelación comenzarán en mayo. No se trata de una gran reforma estructural, como la realizada anteriormente en el Vaticano, sino de un «lavado de cara» para hacer las estancias nuevamente habitables, dado que el edificio se encuentra en excelentes condiciones tras sus años como museo. El proyecto ya ha sido presentado y aprobado por el propio León XIV.
Un «soplo de aire fresco» espiritual y físico
Para el actual Pontífice, Castel Gandolfo representa una necesaria pausa en su apretada agenda. El Papa suele acudir a la localidad cada lunes por la tarde y regresa al Vaticano los martes, un tiempo que dedica tanto al ejercicio físico como al espiritual. «A mí me sienta muy bien una pausa durante la semana que ayuda mucho», confesó el propio León XIV hace meses, quien aprovecha las instalaciones para practicar tenis y natación.
Con este movimiento, León XIV se convertirá en el Papa número 16 en veranear en esta residencia oficial. El palacio está impregnado de historia: fue el refugio predilecto de Juan Pablo II y lugar de retiro de Benedicto XVI. Además, sus muros fueron testigos del fallecimiento de dos Pontífices: Pío XII en 1958 y Pablo VI en 1978.
A partir de este verano, las estancias que hasta ahora mostraban al turista el dormitorio, la capilla o el despacho de trabajo de los papas, volverán a cerrarse al mundo para acoger la vida privada y de oración del Sucesor de Pedro.