Robert Francis Prevost saludando a Benedicto XVI
León XIV y Benedicto XVI: sale a la luz una carta inédita que une a los dos pontífices 'agustinos'
El actual Papa, entonces Superior de los Agustinos, escribió a Ratzinger después de que anunciara su renuncia para agradecerle su «valentía» y su firmeza contra la lacra de los abusos
En el marco del 99º aniversario del nacimiento de Joseph Ratzinger, celebrado este jueves con una misa en San Pedro, ha salido a la luz un documento que revela la profunda sintonía entre el actual Pontífice y su predecesor. Según ha revelado el diario italiano Il Giornale, se trata de una carta secreta e inédita escrita por Robert Prevost —hoy León XIV— a Benedicto XVI el 22 de febrero de 2013, apenas unos días antes de que se hiciera efectiva la renuncia del Papa alemán.
En aquel momento, el hoy Sucesor de Pedro ejercía como Superior General de los Agustinos y decidió tomar «papel y pluma» para expresar su «gratitud, lealtad, admiración y apoyo» al gran Papa teólogo. La misiva, que hasta ahora había permanecido desconocida para el gran público, destaca especialmente por el elogio de Prevost hacia la «determinación» de Ratzinger para afrontar la «trágica y dolorosa cuestión de los abusos sexuales» en el seno de la Iglesia.
El «primer Papa agustino»
La carta subraya que Benedicto XVI fue el Papa que más hizo por combatir esta lacra, reconociendo su «sentido pastoral ejemplar» y la «humildad» que le llevó a pedir perdón a las víctimas. Para el entonces padre Prevost, la acción de Ratzinger no solo benefició a los miembros de la Iglesia, sino que proyectó una imagen de integridad hacia el mundo exterior. Estas palabras, leídas hoy, se perciben como un anticipo de las líneas maestras del actual pontificado de León XIV, quien ha continuado la labor de «limpieza interna» iniciada por su predecesor.
La relación entre ambos no era meramente protocolaria. Como ha explicado a Il Giornale monseñor Georg Gänswein, histórico secretario de Ratzinger, se trata de una carta escrita «con el corazón», ya que ambos Pontífices son agustinos y «hablan el mismo lenguaje». Gänswein señala que San Agustín fue la «estrella polar» para Ratzinger y destaca que ambos compartieron una trayectoria similar: el santo de Hipona quería ser teólogo y acabó siendo obispo; del mismo modo, Benedicto no buscaba el papado, pero aceptó el encargo por obediencia.
El afecto de Ratzinger por el actual Papa se remonta, al menos, a 2007. Durante una visita a la tumba de San Agustín en Pavía, el entonces Papa quedó gratamente impresionado por un discurso de saludo de Prevost, comentando posteriormente que había sido «bellísimo».
La conexión espiritual era tan fuerte que, entre los miembros de la orden, se consideraba a Benedicto XVI como «una suerte de primer Papa agustino de la historia» por su constante referencia a la doctrina del santo. La anécdota cuenta que en aquella visita a Pavía, un fraile llegó a bromear con el Pontífice diciéndole que debería haberse llamado «Agustín I», lo que provocó las risas tanto de Ratzinger como de Prevost.