Fundado en 1910

Las consagraciones episcopales de 1988FSSPX

'Ultimátum' del Vaticano a los lefebvristas: la ordenación de obispos sin mandato papal supondrá el cisma y la excomunión

El cardenal Víctor Manuel Fernández reitera la gravedad de la decisión de la FSSPX y advierte de que el paso constituiría una «ofensa grave a Dios». El Papa León XIV pide oraciones para evitar la ruptura definitiva

La Santa Sede ha elevado hoy el tono de su advertencia ante el desafío de la Fraternidad Sacerdotal de San Pio X (FSSPX) de su intención de ordenar obispos el próximo 1 de julio. En una declaración oficial emitida este 13 de mayo, el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández–quien fue recibido ayer en audiencia privada por el Pontífice–ha recordado que las ordenaciones episcopales anunciadas por los seguidores de Marcel Lefebvre carecen de mandato pontificio y, por tanto, situarían a la organización fuera de la comunión con Roma.

La nota del Dicasterio califica este paso como un «acto cismático», remitiéndose al magisterio de san Juan Pablo II en su carta apostólica Ecclesia Dei. Fernández ha subrayado que la adhesión formal a un cisma no solo representa una «grave ofensa a Dios», sino que conlleva la excomunión automática establecida por el derecho de la Iglesia.

Esta declaración se produce apenas tres meses después de que el Vaticano intentara abrir una última vía de diálogo. El pasado 12 de febrero, tras un encuentro entre el cardenal Fernández y el superior general de la FSSPX, Davide Pagliarani, Roma propuso un «itinerario teológico» para fijar los mínimos necesarios para la plena comunión. Sin embargo, la condición indispensable para avanzar en este proceso era la suspensión inmediata de las ordenaciones episcopales previstas, algo que la Fraternidad no parece haber acatado.

El 'escollo' del Concilio Vaticano II

En el trasfondo de esta crisis se encuentran las discrepancias doctrinales que la FSSPX mantiene desde hace décadas. Entre los puntos de fricción destacan la interpretación del Concilio Vaticano II, específicamente en materias como el ecumenismo, la libertad religiosa y la colegialidad episcopal.

El Dicasterio había planteado una metodología precisa para clarificar cuestiones como la «voluntad divina respecto a la pluralidad de las religiones» o el grado de adhesión exigido a los textos conciliares. El objetivo era delinear un estatuto canónico definitivo para la Fraternidad, pero el anuncio de las nuevas consagraciones de obispos sin autorización de León XIV ha dinamitado, por el momento, este acercamiento.

Ante la gravedad de la situación, el Santo Padre León XIV sigue de cerca los acontecimientos. Según la declaración del prefecto, el Pontífice «continúa en sus oraciones pidiendo al Espíritu Santo que ilumine a los responsables» de la Fraternidad para que den marcha atrás en su decisión.

Desde el Vaticano se insiste en que el Espíritu Santo es el único «artífice de la verdadera comunión» y se hace un llamamiento a toda la Iglesia para acompañar este momento crítico con la oración, buscando evitar lo que el Dicasterio denomina una «ruptura decisiva» de la unidad eclesial. El futuro de la FSSPX queda ahora pendiente de la respuesta formal de su Consejo a este 'ultimátum'.