Fundado en 1910

Turistas, en la «Confessio», el espacio donde se conservan los restos de la Sagrada Cuna.EFE

Roma expondrá de forma excepcional la Sagrada Cuna tras la reforma de su espacio monumental

Las reliquias de la cuna de Belén se ubicarán desde el 15 de octubre en una capilla lateral mientras se instala una teca de alta tecnología y un mosaico que recrea el cielo de la Natividad

La Basílica Papal de Santa Maria Maggiore ofrecerá a los fieles y peregrinos una ocasión histórica a partir del próximo 15 de octubre. La Sagrada Cuna—las reliquias veneradas por la tradición cristiana como el pesebre del Niño Jesús— abandonarán temporalmente su ubicación habitual ante el Altar Papal para exponerse a muy corta distancia de los visitantes en la nave derecha del templo.

Esta exposición excepcional se produce con motivo de las obras de conservación y actualización técnica del nicho histórico y del relicario. Las reliquias consisten en cinco finas piezas de madera de sicomoro identificadas como fragmentos del pesebre de Belén. Su presencia en Roma se remonta a los primeros siglos de la cristiandad y está íntimamente ligada a la devoción nacida en la Tierra Santa y a la figura de San Jerónimo. Debido a esta custodia de la memoria de la Natividad, la Basílica Liberiana fue conocida históricamente como Santa Maria ad Praesepe («Santa María junto al Pesebre»).

El conjunto monumental que custodia los maderos sagrados abarca dos siglos de historia del arte. El relicario en forma de cuna fue diseñado en 1802 por Giuseppe Valadier, maestro del Neoclasicismo romano. Más tarde, entre 1861 y 1864, el Papa Pío IX encargó al arquitecto Virginio Vespignani la creación de la 'Confessio', un espacio semisubterráneo embellecido con cerca de setenta variedades de mármoles polícromos procedentes de excavaciones en Roma y Ostia.

Relicario que contiene fragmentos de la Santa Cuna del Niño Jesús en Santa María la Mayor de RomaEl Debate

La intervención actual responde a la necesidad de retirar los antiguos paneles internos de madera y sustituirlos por una teca dotada de avanzados sistemas de control microclimático, estabilidad y seguridad. Además del aspecto técnico, la obra aportará un nuevo elemento devocional: tras la cuna se instalará un mosaico de fondo azul compuesto por esmaltes vítreos y téseras doradas. La disposición de sus estrellas reproducirá exactamente la posición astronómica del cielo sobre Belén en la noche del nacimiento de Cristo.

Mientras duran los trabajos de restauración, la 'Confessio' permanecerá cerrada al público y el relicario reposará en un altar lateral. En esta ubicación temporal entablará un singular diálogo iconográfico con La Anunciación de Pompeo Batoni (siglo XVIII), permitiendo contemplar de forma consecutiva la escena de la anunciación angélica y la presencia física del pesebre.

Según la programación de la basílica, el 24 de diciembre la Sagrada Cuna será trasladada solemnemente al Altar Papal para presidir la liturgia navideña. Una vez concluida la festividad de la Epifanía, el relicario regresará a su nicho histórico, donde le aguardarán la nueva teca de conservación y el mosaico del cielo estrellado.