Juan Pablo II en una audiencia privada en 2001 con José Luis Heras Cordón (padre) a quien le concedió el certificado oficial como proveedor de vino para la Santa Sede
Entrevista a José Luis Heras, enólogo de la bodega Heras Cordón
Heras Cordón: el vino riojano que conquistó a San Juan Pablo II y abastece al Vaticano desde hace 25 años
Gracias, entre otros, a la mediación de la recordada periodista Paloma Gómez Borrero, una breve audiencia con el Papa polaco selló el destino de la bodega de Fuenmayor
El vino está presente en las celebraciones, en las cenas y en las audiencias de la Santa Sede. Desde hace un cuarto de siglo, la bodega Heras Cordón, ubicada en Fuenmayor (La Rioja), ostenta con orgullo el título de proveedora oficial de vino del Vaticano. Su botella es inconfundible: en su etiqueta lucen el escudo de armas papal, el nombre del Pontífice reinante y la inscripción bíblica en latín Misericordias Domini in aeternum cantabo («Cantaré eternamente las misericordias del Señor»). Detrás de este privilegio único se encuentra la historia de una familia católica con más de un siglo de tradición elaboradora en Rioja Alavesa, cuya estirpe alcanza ya la séptima generación.
La botella es un vino tinto Heras Cordón Vendimia Seleccionada, elaborada en una edición especial y exclusiva para el Vaticano
Una audiencia de quince minutos con Juan Pablo II
El vínculo con el Vaticano nació a finales de la década de los noventa. La oportunidad surgió a través de Benigno Polo, entonces presidente de la Cámara del Vino de Castilla y León, quien conocía bien la calidad de las elaboraciones familiares y la inminente finalización del contrato anterior que mantenía la Santa Sede.
José Luis Heras, enólogo de la bodega familiar, relata para El Debate cómo se produjo el momento decisivo en 2001. Gracias a la mediación de Benigno Polo y de la recordada periodista Paloma Gómez Borrero, José Luis Heras (padre) mantuvo una breve audiencia privada de entre 10 y 15 minutos con san Juan Pablo II.
Durante aquel encuentro, el Pontífice polaco se conmovió ante el relato de lucha, fe y esfuerzo de la familia. Tras catar un estuche magnum del vino familiar que le entregaron como obsequio, el Santo Padre decidió nombrarlos proveedores oficiales del Vaticano.
Una edición especial y exclusiva
Desde entonces, la bodega suministra anualmente unas 2.000 botellas destinadas al Vaticano a través de la Nunciatura Apostólica en Madrid. Se trata de un cupaje muy especial que no se comercializa en el mercado. Únicamente conservan una pequeñísima reserva de unas 100 a 200 botellas reservadas estrictamente para obsequios familiares o compromisos muy especiales.
El vino proviene de una parcela histórica de cepas prefiloxéricas de más de 125 años ubicada en La Puebla de la Barca (Rioja Alavesa), propiedad de la familia desde sus orígenes. Con una composición de tempranillo, graciano y mazuelo, y un paso de entre 12 y 16 meses en barricas de roble francés, el caldo se distingue por su elegancia. «Ofrece notas intensas de fruta negra, regaliz, matices balsámicos, vainilla y monte bajo, destacando por una textura en boca extraordinariamente sedosa», afirma el enólogo.
Para una familia «tradicional, católica, de siempre», esta relación con la Santa Sede trasciende lo puramente comercial y representa un motivo de profundo orgullo. La familia mantiene un trato cercano con la Nunciatura Apostólica en Madrid y con los obispos de las diócesis de La Rioja, Bilbao y Vitoria.
«A la que más ilusión le hace que este vino se consuma en el Vaticano es a mi abuela, porque, al final, tiene 90 años y siempre nos ha criado en la fe», relata José Luis. Para la matriarca, saber que el vino elaborado por «sus hijos y su difunto marido» es el vino oficial del Vaticano «le llena de orgullo. Es algo muy especial para esta familia».