Una persona llena un vaso de agua de un grifo
Infoveritas
Ocho mitos sobre el consumo de agua: lo que dice la ciencia
Beber ocho vasos al día, evitar el agua del grifo o pensar que la fría adelgaza son creencias populares sin base científica
El agua es un recurso esencial para la vida y para el desarrollo de nuestras actividades diarias. A pesar de su importancia, su disponibilidad no es tan abundante como podría parecer. Según datos de la ONU, aunque el agua cubre aproximadamente el 71 % de la superficie terrestre, solo el 3 % es dulce, y de esta, la mayor parte está congelada en glaciares o en los polos, lo que deja disponible menos del 1 % para consumo humano, como advierte el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Con motivo de la Semana del Agua, desde Infoveritas analizan algunos de los mitos más extendidos sobre su consumo. ¿Realmente necesitamos beber ocho vasos diarios? ¿El agua embotellada es más segura? ¿El agua con limón desintoxica el cuerpo?
No, no es necesario beber ocho vasos de agua al día
Una de las creencias más extendidas es que debemos consumir al menos ocho vasos de agua al día. Sin embargo, esta afirmación no tiene base científica sólida. Así lo explicó el profesor de Fisiología y Neurobiología de la Dartmouth Medical School, Heinz Valtin, quien en sus investigaciones concluyó que no existe evidencia que respalde esta recomendación generalizada.
«No he encontrado ninguna prueba científica de que debamos beber al menos ocho vasos de agua al día», señala Valtin. Además, alerta de que esta recomendación incluso podría resultar perjudicial en algunos casos, por ejemplo, al precipitar una hiponatremia (desequilibrio en los niveles de sodio), o una exposición innecesaria a contaminantes. La cantidad adecuada depende de diversos factores, como la actividad física, el clima y la salud de cada persona.
El agua embotellada no es siempre mejor que la del grifo
Otro mito habitual es que el agua embotellada es siempre más segura o saludable que la del grifo. No obstante, como explica la nutricionista Pilar Villar, de la clínica HLA Santa Isabel, esto no es necesariamente cierto.
De hecho, recuerda que el agua del grifo está sujeta a controles de calidad más estrictos, mientras que el agua embotellada no siempre debe cumplir con los mismos estándares. Siempre que el agua del grifo sea potable, su consumo es seguro.
El agua con gas no es mejor que la natural
El agua con gas hidrata igual que el agua sin gas, pero no es necesariamente mejor. Se le añade dióxido de carbono para crear burbujas, y aunque puede aportar bicarbonato —que puede ayudar a prevenir cálculos renales por oxalato cálcico— también tiene efectos negativos, sobre todo en personas con problemas digestivos.
Pilar Villar señala que el agua con gas puede irritar las mucosas digestivas y empeorar síntomas en pacientes con reflujo gastroesofágico. Por eso, recomienda priorizar el agua natural si no existe contraindicación específica.
Beber agua durante las comidas no engorda
«No, el agua no engorda», afirma de forma tajante la nutricionista. El motivo es simple: el agua no tiene calorías. Sin embargo, puede generar sensación de saciedad o hinchazón si se consume en grandes cantidades junto con los alimentos, lo que a veces puede llevar a confusión.
¿El agua fría quema calorías? No como imaginas
Existe la creencia de que beber agua fría ayuda a adelgazar porque acelera el metabolismo. Algunos estudios han observado un aumento del gasto energético tras consumir agua muy fría (3 °C), pero este efecto es mínimo.
Una investigación publicada en la Revista de Endocrinología Clínica y Metabolismo concluye que el gasto energético apenas aumentó un 4,5 % durante una hora, un impacto muy inferior al que se creía. Por tanto, no es una estrategia efectiva para perder peso.
Además, como advierte el doctor Francisco Astudillo, beber agua muy fría podría ralentizar la digestión y dificultar la absorción de nutrientes, por lo que el agua a temperatura ambiente suele ser la opción más recomendable.
Beber demasiada agua también puede ser perjudicial
Aunque suene contradictorio, consumir agua en exceso puede ser peligroso. Según la Clínica Mayo, beber grandes cantidades en poco tiempo puede provocar hiponatremia, una condición que desequilibra los niveles de sodio y puede causar vómitos, confusión, convulsiones e incluso la muerte.
Este tipo de casos son poco frecuentes y suelen darse en personas que realizan esfuerzos físicos prolongados, como deportistas que intentan evitar la deshidratación. Para adultos sanos, la ingesta de agua en exceso rara vez representa un problema, siempre que se mantenga una dieta equilibrada.
¿Es cierto que puedes morir en tres días sin beber agua?
La afirmación de que se puede morir tras tres días sin beber agua no es del todo precisa. Si bien la deshidratación sí puede llevar a la muerte, no se puede establecer un plazo exacto.
Tal y como explica Pilar Villar, la supervivencia depende de varios factores, como las características físicas del individuo o las condiciones del entorno. En general, el cuerpo humano no sobrevive más de una semana sin hidratación, pero no hay una regla fija.
El agua con limón no desintoxica el cuerpo por sí sola
Beber agua con limón es una práctica popular que muchos asocian con efectos detox. Si bien el limón tiene propiedades beneficiosas y efecto diurético, esto no significa que depure el cuerpo de toxinas por sí solo.
Villar aclara que los supuestos beneficios del agua con limón solo se manifiestan dentro de una alimentación saludable y equilibrada. No basta con tomar agua con limón si el resto de la dieta es poco saludable.