Lavarse las manos correctamente reduce más del 40 % de las infecciones víricas que producen enfermedades digestivas e infecciones respiratorias
B. Braun recuerda la importancia de una correcta higiene de manos como una de las medidas más sencillas para reducir la transmisión de microorganismos y prevenir infecciones
Con motivo del Día Mundial del Lavado de Manos, B. Braun pone el foco en la importancia de mantener este hábito más allá de momentos excepcionales o situaciones de alerta sanitaria y convertirlo en una práctica cotidiana de prevención. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, una correcta higiene de manos puede reducir las enfermedades digestivas en un 30 % y las infecciones respiratorias agudas en un 17 %, poniendo de manifiesto el impacto que un gesto cotidiano puede tener sobre la salud de la población.
De acuerdo con las recomendaciones de la OMS y Unicef, hay cinco momentos clave en los que una correcta higiene de manos resulta especialmente relevante: antes de preparar alimentos, antes de comer o de dar de comer a otra persona, después de ir al baño o de cambiar un pañal, después de toser, estornudar o sonarse la nariz y siempre que las manos estén visiblemente sucias.
El doctor Manuel Cortés Blanco, médico del Servicio de Medicina Preventiva y corresponsable del Programa de Higiene de Manos del Complejo Asistencial Universitario de León, explicó que «en prevención, a veces las medidas más sencillas son también las que generan un mayor impacto. La higiene de manos es un claro ejemplo: un gesto cotidiano que, cuando se realiza correctamente, ayuda a reducir infecciones, proteger a los pacientes y mejorar la calidad de la atención sanitaria».
Para conseguir una higiene eficaz, es importante mojar las manos con agua, aplicar jabón y frotar toda su superficie, sin olvidar las palmas, el dorso, los espacios entre los dedos, los pulgares, las puntas de los dedos y la zona alrededor de las uñas. Además, conviene dedicar el tiempo suficiente al proceso. Organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan frotar las manos con jabón durante al menos 20 segundos. Después, deben aclararse y secarse completamente.
Inmaculada Fernández Moreno, enfermera de Prevención y Control de Infecciones en el Hospital Parc Taulí y presidenta de la AEEPyCI, señaló que «uno de los errores más frecuentes es lavarnos las manos de forma automática, sin prestar atención a todas las zonas. Los pulgares, los espacios entre los dedos, las uñas y el dorso de las manos suelen ser las partes que más olvidamos. Por eso, es fundamental dedicar el tiempo suficiente y seguir una técnica ordenada que permita eliminar eficazmente los microorganismos».
Cuando no se dispone de agua y jabón y las manos no presentan suciedad visible, una solución hidroalcohólica con una concentración de alcohol de al menos el 60 % puede ser una alternativa eficaz. En este caso, debe aplicarse una cantidad suficiente para cubrir toda la superficie de ambas manos y frotarlas hasta que estén completamente secas. En ambos casos, la clave está en cubrir correctamente todas las zonas de las manos y completar el proceso, evitando hacerlo de manera rápida o incompleta.