Rutina de limpieza facial
Cómo preparar la piel para la primavera y evitar sequedad, grasa y brotes de acné
La llegada de la primavera no solo trae consigo más horas de luz, polen y cambios de temperatura; también supone un reto para la piel. Sequedad, exceso de grasa, brotes de acné o irritaciones son algunas de las alteraciones más frecuentes en esta época del año. Así lo explica Pilar Gaudí, facialista y directora de los centros Nina Merli, quien detalla cómo adaptar la rutina facial a pocas semanas del cambio de estación.
El paso del invierno a la primavera puede resultar brusco para determinados tipos de piel. Las bajas temperaturas y la sequedad ambiental propias del invierno dan paso a un clima más templado que incrementa la producción de grasa. Aunque este sebo actúa como protección natural, también puede favorecer la aparición de acné o eczemas, especialmente en personas con tendencia a alergias.
Durante la primavera también pueden agravarse problemas como la rosácea, la dermatitis atópica, las irritaciones o la picazón, además de las arañas vasculares provocadas por la vasodilatación. A ello se suma la exposición a las primeras radiaciones solares de la temporada, que obliga a extremar las precauciones.
Exfoliación y calma
Para preparar la piel ante estos cambios, Gaudí recomienda realizar una exfoliación semanal durante al menos un mes, con productos que contengan ácidos glicólico o málico, capaces de eliminar las células muertas de la epidermis. En paralelo, es importante utilizar cremas calmantes y emolientes que ayuden a mantener la hidratación y reducir la irritación.
Rutina facial paso a paso
La especialista propone una rutina sencilla pero eficaz para el cuidado diario del rostro:
Doble limpieza: primero con aceite micelar para retirar impurezas superficiales y, a continuación, con leche limpiadora o gel para una limpieza más profunda.
Tonificación: aplicar un tónico adecuado al tipo de piel para equilibrar el pH y mejorar la absorción de los productos posteriores.
Hidratación: utilizar crema facial y contorno de ojos adaptados a las necesidades de cada piel.
Exfoliación periódica: cada 7 a 10 días.
Protección solar diaria: imprescindible desde los primeros días de sol.