Aguantar un estornudo puede tener consecuencias
Por qué no hay que aguantar nunca un estornudo, según el doctor David Callejo
Aunque los casos son poco frecuentes, se han documentado complicaciones en pacientes que bloquearon el reflejo
Aguantar un estornudo puede parecer un gesto inofensivo, pero los especialistas advierten de que, en determinadas circunstancias, puede provocar complicaciones. El médico y divulgador científico David Callejo explica en un vídeo en sus redes sociales algunos de los riesgos asociados a frenar este reflejo natural del organismo.
Durante un estornudo, el aire puede expulsarse a gran velocidad a través de la nariz y la boca. Si se bloquea esta salida, la presión generada busca otras vías dentro del cuerpo, lo que puede afectar a estructuras sensibles como los ojos, los oídos o la garganta. «Cuando estornudas, disparas aire a 160 km/h por tu nariz y por tu garganta. Si bloqueas el estornudo, esa presión irá a tus ojos, oídos, garganta o incluso a tu cerebro», afirma el doctor, quien añade: «Imagina que tu cabeza es un globo y que la boquilla es tu nariz y tu boca; estornudar es como apretar el globo. Si la boca está abierta, sale por allí la presión, pero si la boca está cerrada, la presión irá a otros sitios y puede ocasionar problemas».
Entre las complicaciones descritas en la literatura médica se encuentran la rotura de pequeños vasos sanguíneos en la cara o en los ojos, lesiones en el tímpano e incluso perforaciones, así como desgarros en la garganta.
En casos más excepcionales, también se han documentado complicaciones neurológicas graves, como hemorragias intracraneales, aunque el experto subraya que se trata de situaciones muy poco frecuentes.
De hecho, apenas se han registrado unas decenas de casos en la literatura científica, muchos de ellos en personas jóvenes y aparentemente sanas.
Pese a su baja incidencia, el especialista afirma que no merece la pena asumir el riesgo. La recomendación general es permitir el estornudo de forma natural, cubriéndose con el codo o un pañuelo para evitar la propagación de microorganismos.
Un gesto cotidiano como estornudar cumple una función fisiológica y, en la mayoría de los casos, lo más seguro es no interferir en él.
En un artículo publicado en The Conversation, las profesoras de la Universidad de Wollongong Teresa Larkin y Jessica Nealon explicaron en esta misma línea que «cerrar la boca o la nariz durante un estornudo aumenta la presión en las vías respiratorias de cinco a 20 veces más que un estornudo normal. Sin escapatoria, esta presión tiene que transmitirse a otra parte y eso puede dañar tus ojos, oídos o vasos sanguíneos. Aunque el riesgo es bajo, se han informado casos de aneurisma cerebral, rotura de garganta y colapso pulmonar».
Por lo tanto, probablemente sea mejor intentar prevenir el reflejo del estornudo tratando las alergias o abordando los irritantes. De lo contrario, adopte su estilo personal de estornudo y estornude en un pañuelo de papel.